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Review: The Messenger, ¿el mejor plot twist en la historia de los videojuegos?

The Messenger es un juego independiente que nos pone en la piel de un inexperto ninja en su viaje para salvar a su aldea y, de paso, al mundo.

Tiempo de lectura: 10 minutos

Escrito por J Martínez el 13/01/2020
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¿Cuántas veces has escuchado que un juego tiene el mejor plot twist (giro) de la historia? Pues aquí vengo a rebatir a absolutamente todas esas personas porque, a diferencia de otros títulos en donde los cambios drásticos son a nivel narrativo, el cambio radical de The Messenger no es sólo a este nivel, sino que influye en absolutamente todas las capas del juego. ¿Interesado? Veamos un poco más.

The Messenger es un juego indie publicado en 2018 por Devolver Digital. Desarrollado por Sabotage Studio, el juego toma claras referencias de los clásicos juegos de SNES, en este caso Ninja Gaiden. Tomando incluso la ambientación del título mencionado, The Messenger nos pone en la piel de un inexperto ninja que por cosas del destino, quedará a cargo de salvar su villa (y el mundo entero) de la amenaza que es El Rey Demonio.

Pixel grueso, otra influencia de la SNES

Lo primero que nos llamará la atención del juego es el estilo artístico. Un pixel muy grueso nos regala una estética en 8 bits muy al estilo de los 90. Pero, a pesar de que esto en ocasiones provoca escenarios y personajes poco definidos, en The Messenger no es el caso. Cada área que pisemos estará totalmente diferenciada, con una ambientación que nos quedará clara desde el principio y una cohesión entre escenarios más que notable.

Los enemigos también están muy bien cuidados. Son muy diferentes entre sí y tienen sus animaciones bien trabajadas. Eso sí, quedé con la sensación de que hay poca variedad. Hay un puñado que aparecen en todos los niveles y uno (o dos) que será exclusivo de cada nivel. El personaje principal también está bien cuidado en todos los niveles, aunque con mayor énfasis en las animaciones, que son increíbles y hacen que el control del personaje sea una delicia.

Pero la mejor parte a nivel visual definitivamente se la llevan los jefes. Cada uno de ellos es espectacular, estando increíblemente bien detallados y ajustados a su entorno. Además de poseer animaciones bien definidas que nos ayudarán, en todo momento, a identificar los patrones de movimiento de estos.

Otro notable legado de las antiguas consolas a este título es la música. A 8 bits, cada nivel tendrá su música propia, cada una más contagiosa que la anterior. Además, dado cierto punto en el juego, podremos cambiar la música de cada nivel para que podamos escuchar siempre nuestra canción favorita del título. Algo que me pareció muy simpático y genial, es que cuando estamos bajo el agua la música sonará como si realmente estuvieras sumergid@. Un detallazo.

Finalmente, en el aspecto técnico, los efectos sonoros que están… bien. No sorprenden ni nada, pero tampoco llegan a ser molestos. Cumplen bien su cometido sin distinguir demasiado, lo que le sienta bien al juego.

Plataformas con una movilidad increíble

A pesar de querer inspirarse en Ninja Gaiden, es evidente que la jugabilidad debía ser reformulada por completo. Después de todo, el antiguo título era bastante obtuso, hecho que ayudaba bastante a subir la dificultad de este. Pues bueno, como eso claramente hoy en día no aguanta, el estudio decidió por darle una gran movilidad a nuestro personaje, dando un mayor énfasis a las plataformas, y vaya que dio resultado.

El primer movimiento que nos mostrará el juego es una especie de salto múltiple, pero a diferencia con otros juegos con esta mecánica, para poder efectuarlo aquí deberemos atacar en el aire antes de poder dar el segundo (y tercer, cuarto, etc) salto. Esta manera le da un aire muy fresco al plataformeo clásico que vemos hoy en día. Aunque evidentemente no sólo se queda ahí, ya que en el camino iremos encontrando (y desbloqueando en la tienda con los cristales que vayamos encontrando) otros power-ups y diferentes formas para desplazarnos por los escenarios, como la habilidad de planear o un gancho para alcanzar paredes lejanas.

Esta increíble movilidad es lo que mejor le sienta al título en su objetivo de ponerlos en la piel de un ninja, porque lamentablemente las mecánicas de combate son bien flojas. En general se necesita poca estrategia para derrotar a los enemigos normales, mientras que para los jefes sólo necesitarás aprender un par de patrones para derrotarlos. Esto mantiene la dificultad del juego en un nivel bastante moderado, que sólo se eleva en ciertas secciones de plataformeo que se pueden contar con los dedos de las manos. Ahora, tampoco es un juego que nos lleve de la mano todo el tiempo, sino que es un juego que sabe hacerse respetar sin tornarse frustrante.

Una mecánica que resalta de inmediato es la de la muerte. ¿Dije muerte? Perdón. En The Messenger nunca vamos a morir ya que en el momento justo en que nuestro personaje va a pasar a mejor vida, aparecerá el simpático Guapifeo para salvarnos… por un precio justo, claro. Y es que una vez que nos traiga de vuelta a la vida, este personaje se quedará con nosotros para quedarse con todos los cristales que recojamos hasta que la deuda quede saldada. Lamentablemente esta mecánica se ve mermada a medida que avanzamos en el juego por dos motivos. Primero, hay una mejora que nos permitirá dejar la deuda con Guapifeo reducida la mitad. Y segundo, desbloquearemos todas las mejoras existentes bastante rápido, por lo que llegará un momento en que perder cristales no nos molestará en lo absoluto.

Un guion simple, pero muy bien llevado

El objetivo de nuestro protagonista es simple. Salvar a su aldea, y de paso, salvar al mundo llevando un pergamino. Tampoco es que el juego se de muchas vueltas para contar el argumento, ya que en el comienzo será bastante simplista en este sentido. Lo que sí tiene el juego es un sentido del humor que ya querrían los grandes de la industria.

Y es que del primer momento en que ponemos un pie en la tienda el tendero nos hará reír prácticamente a carcajadas todo el tiempo. Unos consejos muy idiotas y unas historias hilarantes a las que nuestro protagonista intentará encontrar una moraleja serán lo común en nuestras conversaciones que, a diferencia de muchos otros títulos, querremos leer con todas las ganas del mundo.

Es que absolutamente todo el juego tiene el mismo sentido del humor. Cada vez que muramos Guapifeo nos soltará una frase simpática criticando (o agradeciendo) que hayamos muerto. Habrán jefes que no tienen absolutamente ninguna intención de hacernos daño, pero por cosas del destino y malentendidos terminaremos peleando a muerte. El guion del juego es hilarante de principio a fin y está llevado a cabo de forma magnífica.

Hasta que…

[su_note]ATENCIÓN: a partir de aquí se discutirá el plot twist en el juego. Este gran cambio fue adelantado desde el trailer del juego por lo que no considero que se trate de un gran spoiler. PERO si nunca has visto el trailer y te interesa jugar a The Messenger, mi mejor recomendación es que no lo veas y dejes de leer aquí. Te aseguro que no te arrepentirás. Si ya jugaste al juego o ya viste el trailer, pues sigamos adelante :)[/su_note]

El fin no es el final

Una vez que alcancemos el final de todo el plataformeo, derrotemos a todos los jefes que nos han aparecido en el camino y lleguemos hasta nuestro destino, el tendero y sus amigos “harán la cosa“. Aquí el juego se transformará, por completo, en uno completamente diferente, con mecánicas nuevas, un estilo visual más detallado y un sonido más profundo.

De partida, el plataformeo lineal dará paso a un mapa completamente abierto, pudiendo revisitar zonas antiguas, descubriendo otras nuevas mientras combatimos contra nuevos jefes. Si, es lo que están pensando. El juego pasa de ser una experiencia lineal que trataba de emular al mítico Ninja Gaiden, a ser un Metroidvania a toda regla. Hasta aparecerán nuevas habilidades en la tienda para mejorar a nuestro personaje.

Con estas nuevas habilidades, además de la ayuda de un mapa, deberemos explorar todo el mapa en busca de coleccionables que nos permitirán “abrir las puertas” del último nivel del juego. Así, tendremos que resolver enigmas, encontrar objetos ocultos y jugar con las nuevas mecánicas que el juego nos propone para poder seguir avanzando en la aventura del ninja.

Pero, al igual que en la primera parte del juego, no se tratará nunca de desafíos demasiado difíciles, puesto que el juego quiere que veas todo lo que tiene que ofrecer. Evidencia de esto es que, mediante mejoras, podremos acceder a pistas para todos los coleccionables del juego, incluyendo los opcionales.

Pero la mejor nueva mecánica del juego es que ahora, mediante unos portales que aparecerán en el mapa, tendremos la habilidad de viajar en el tiempo. Y, a diferencia de muchos otros juegos, The Messenger logra hacerlo perfectamente.

Jugando tanto con la narrativa como con las mecánicas, los viajes temporales le dan un aire fresquísimo al juego, convirtiendo la exploración de los metroidvania en una experiencia muy entretenida que nunca nos aburrirá. Además de darle unos giros hilarantes a la narrativa del juego.

Los gráficos también darán un salto importante. Los 8 bits del comienzo del juego dan paso a 16 bits, dando una definición mucho más precisa de todos los elementos del juego. Los enemigos, los escenarios, nuestro personaje, absolutamente todo tendrá una definición más precisa cuando estemos en el “futuro”, lo que hace el juego aún más llamativo a la vista. Lo mismo ocurrirá con la música, el salto a 16 bits le da un aire más completo a las canciones, sintiéndose estas más orgánicas y profundas.

Y, obviamente la historia también da un giro genial, pero eso lo dejaremos para que ustedes lo descubran 🙂

Conclusión

The Messenger es un juego especial que toma ideas de muchísimos juegos que ya hemos visto antes y sin embargo, este no se nos hará repetitivo. Sin apostar a la dificultad como lo hacen muchísimos juegos indies, este título se enfoca más en la exploración de mecánicas ya vistas, puliéndolas al máximo para dar una sensación de fluidez tremenda por sobre un combate sofisticado.

El giro que da el juego es un riesgo que no todos están dispuestos a tomar. De esta forma entiendo la decisión de mostrarlo en el trailer del juego, porque este giro es parte de la columna vertebral del título. Y agradezco a los desarrolladores el esfuerzo en hacer que este no sólo haya sido a nivel de mecánicas y narrativa, porque hacer los modelos por segunda vez, esta vez en 16 bits y agregar profundidad a la música de los niveles es algo digno de admirar.

Al final, The Messenger es un título que definitivamente deberías probar. Porque no solo su primera parte es muy disfrutable con su plataformeo pulidísimo y combates geniales contra jefes, su parte final llena de exploración, su narrativa hilarante con personajes memorables, además de un apartado visual (y de sonido) trabajado con mucho cariño, hacen del título una experiencia única que, personalmente, logró meterse entre mis juegos favoritos de manera totalmente inesperada.

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Sobre J Martínez

23 años. Holi, no sé que más poner

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