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Into the Wild – El valor de las relaciones humanas

Dirigida por Sean Penn, Into the Wild cuenta la historia de Christopher McCandless, un joven aventurero que soñaba con vivir en la naturaleza

Tiempo de lectura: 7 minutos

Escrito por J Martínez el 02/12/2020
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¿Cuántas veces has tenido ganas de dejarlo todo e ir a vivir lejos de la sociedad? Probablemente varias, pues, aún con todas las maravillas y comodidades que la tecnología brinda, igual se necesita un poco de desconexión de este mundo tan ajetreado. Pero, ¿qué pasa si esta desconexión es tu meta en la vida? Este podría ser el caso de Christopher McCandless, alias Alexander Supertramp, el protagonista de Into the Wild.

Basada en el libro –con el mismo nombre– de Jon Krakauer, la cinta nos muestra cómo Chris se las arregla para perseguir su aventurero sueño; vivir en tierras salvajes. ¿Qué buscaba? ¿Qué encontró? Muchas preguntas pueden hacerse respecto a su vida, siempre y cuando no esperes respuestas demasiado concretas.

Desaprovechando la calma del viaje

Evidentemente, con una vida aventurera como la de Chris, la cantidad (y calidad) de los paisajes sería notable. La florida y nevada Alaska, los áridos desiertos, o hasta los campamentos hippies son lugares en los que se podría sacar preciosas fotografías. Aunque la cinta cumple con dar estos paisajes, sí falla en capturar la calma que estos podrían irradiar.

Un lugar tan solitario como el desierto no debería tener tanto movimiento como los que la cámara transmite. Un momento tan cúlmine como los últimos días del protagonista en Alaska deberían ser más calmados, a pesar de las circunstancias en que este se podría encontrar. En varios pasajes de la cinta la cámara se mueve constantemente, quitándole al espectador la posibilidad de apreciar tan bellos lugares.

Por ahí también tiene otros problemas, como que la cámara lenta siempre termina en tomas que parecen bastante amateur, o que los montajes con múltiples escenas apareciendo en pantalla no terminan de encajar. Y si bien esto no alcanza a arruinar la película, sí termina bajando la inmersión que esta podría tener.

Pero lo que la parte visual falla, el soundtrack lo arregla. Eddie Vedder sabe lo que hace, y con este OST lo demuestra más que nunca. Solo su espectacular voz y una guitarra son necesarias para llevarnos a todos los lugares que se recorren, además de complementar perfectamente lo que el protagonista pueda estar sintiendo.

Un disco recomendadísimo, no solo para quienes disfrutaron de la película, sino para todos quienes gusten de buena música, con todo el talento del vocalista de Pearl Jam.

¿Quién es Alexander Supertramp?

El protagonista es muy especial. Sin lugar a dudas es un chico muy querible; esto lo demuestra cada una de las personas con las que se encuentra en su viaje. Pero se hace difícil afirmar que hayan sentimientos hacia el otro lado. A pesar de la luz que Chris logra generar en los demás, no hay nadie que logre generar algo en Chris.

Contrario a lo que a simple vista pueda parecer, se nota que no le es difícil generar relaciones humanas. Él conoce a un montón de gente, y es evidente que todos estos le importan, pues se esfuerza en solucionar sus problemas, o guiarlos hacia el sendero que él considera correcto. Pero la irresponsabilidad afectiva que posee es un problema, pues parece ser que no le importa lo que estos pasen luego de que él se va.

Esto es muy notorio con su familia, sobre todo con su hermana. Pero, en general, Chris se va de los lugares con poco más que un adiós.

En defensa de él, todos saben que se marchará. Todos saben de su sueño de ir a Alaska, y de su obsesión por prepararse para ir hacia allá. Para él, cada parada que hace, por más corta que sea, no es más que una estación más en la que detenerse antes de llegar a su destino final.

Para los demás no debería ser distinto, pero –a juicio personal– cada uno debe hacerse responsable de quienes toca en la vida, incluso cuando esto se hace de forma involuntaria. Chris se va, en reiteradas ocasiones, sin avisar. Esto, aún cuando a veces es entendible (dado el daño que ciertas personas pueden haberle hecho), no deja de estar mal.

Aprendiendo en la carretera

Pero, ¿por qué es pertinente hablar de cómo se relaciona con los demás? Pues porque, al final, la película da a entender que el protagonista entiende que esto es lo que le faltaba a su aventurero sueño; compartirlo.

La evolución de Chris es poco notoria. Es más, hasta podría decirse que es inexistente. Cada vez que se detiene, tiene claro que pronto seguirá adelante. Incluso en las últimas, con toda la gente que conoció, todas las personas que lo quisieron y ayudaron, conoce a Ron, a quien le dice:

“… te equivocas si piensas que la alegría de la vida viene principalmente de la alegría de las relaciones humanas…”

Al final, pareciera ser que cada una de las personas y experiencias que tuvo, antes de llegar a Alaska, fueron solo desafíos que buscaban determinar si realmente tenía la determinación para lograr tal hazaña. Cada humano olvidado, cada experiencia, un mero paso más; al fin estaba en la naturaleza, lejos de la sociedad.

Hasta que la naturaleza mostró que no se puede domar, llevándolo a cometer un error fatal. Entonces, en su lecho de muerte, trata de mostrar que sí evolucionó, que sí aprendió cosas con su vida en la carretera. Con sus últimos alientos, escribe en un libro:

“La felicidad solo es real cuando es compartida”

Lo que deja con un terrible sabor de boca al espectador

Conclusiones

El final de la película (y de la historia de Chris), aunque parece “el final perfecto para un aventurero” deja un sabor agridulce. ¿Finalmente perdonó a quienes le hicieron daño? ¿Murió feliz por su sueño cumplido? ¿O triste, al darse cuenta que terminó solo? En todo su viaje coincidió con personas que sufrieron pérdidas, lo que podría haberlo llevado a entender el dolor que pudo haber causado en quienes dejó “botados”.

Pero entonces, ignorando lo temerario e irresponsable que pudo haber sido en su aislamiento, ¿deberíamos sentirnos felices con su final? Quizás sí, si nos quedamos con su sueño cumplido y el aprendizaje que muestra con su frase escrita en el libro. O quizás no, si pensamos en él como una persona que únicamente trataba de cumplir su sueño, solo para darse cuenta que sí necesitaba a las personas de las que siempre escapó.

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Sobre J Martínez

23 años. Holi, no sé que más poner