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Euphoria: Temporada 2 – Una segunda parte muy distinta

Con un exagerado aumento de rating llega la segunda temporada de Euphoria, buscando llevar a sus personajes a lo peor de sí mismos.

Tiempo de lectura: 8 minutos

Escrito por J Martínez el 04/03/2022

Luego de más de dos años llegó, al fin, la segunda temporada de Euphoria. Claro, el especial de dos episodios se estrenó entre medio, pero realmente eso dejó con las ansias aún más latentes. Las ganas de seguir explorando las mentes de esos adolescentes con vidas exageradas seguían ahí, además de descubrir cómo esa cinematografía tan soberbia iba a lograr sorprendernos esta vez.

Y bueno, resultó ser que esta temporada parece tener un enfoque bastante distinto, sin mencionar algunos rumores de problemas en la producción (y grabación) de la serie. ¿En qué se enfoca esta nueva temporada? ¿Cómo afectaron estos supuestos problemas?

Excelencia técnica, pero diferente

La primera temporada hacía gala de una cinematografía increíble, casi experimental, con colores fluorescentes por todas partes que hacían resaltar el maquillaje tan característico que tiene la serie. Y esta temporada, si bien sigue con una cinematografía soberbia, cambia un poco las cosas.

En primer lugar, lo más notorio es que se pasa de grabar en digital a hacerlo en celuloide. Pero no solo eso, sino que también se abandona esa sobrecarga de colores por una estética mucho más sobria. No por ello deja de ser grandiosa, al contrario. Seguimos encontrando planos cuidados al milímetro, con una dirección de fotografía genial, además de muchos trucos con el escenario (y la cámara) que hacen sentir algunas secciones casi oníricas.

La banda sonora original sigue estando a cargo de Labrinth, quien sigue haciendo un buen trabajo con esta, manteniendo la calidad y “estética”. Hasta hace un acto de aparición en uno de los capítulos en los que suena una pieza suya. 

Por otro lado, las canciones no originales tienen el mismo cambio que la cinematografía tuvo, abandonando las canciones más actuales por otras un poco más antiguas de los años 90 y 2000. Y si bien esto es acorde al cambio de imagen, queda un poco extraño con lo juvenil de la serie; hay una escena en particular en que suena Drink Before War de Sinnead O’Connor de fondo, mientras la imagen va intercalando escenas de Cal y Cassie, quienes van cantando la canción. No es extraño que Cal la cante, pero ver a Cassie, de 17/18 años, en una fiesta, cantando esto es, a lo menos, raro.

La idea detrás de la temporada

Antes del comienzo de temporada, Zendaya mencionaba que su personaje, Rue, iba a tocar fondo en esta temporada. Luego de terminar la temporada se puede ver que esto es verdad. Aunque, no es solo Rue quien es llevada hasta lo peor que su personaje puede dar; parece ser que todos (o una buena parte) quieren ser llevados a un punto en que el espectador los odie.

Y no se puede decir que no lo logran. El punto en concreto que Rue toca fondo, se vuelve un personaje despreciable, funcionando súper bien contra las tontas críticas que decían que la serie glorificaba las drogas. Lo mismo ocurre con Cassie, Kat, Nate y hasta Lexi, quien muestra sus defectos hacia el final de la temporada.

Pero no solo esto. Una cosa es llevar a estos personajes a un punto muy bajo, que la primera temporada también lo hizo, y otra cosa es mostrar las consecuencias de llegar a este punto. Creo que este es uno de los mayores aciertos de esta temporada por sobre la primera, porque el punto más bajo, por ejemplo, de Rue en la primera temporada llegaba al final de esta, lo que resultaba en que no se pudiesen explorar las consecuencias de ello.

Aquí sí se hace. Se explora cómo el tener nula autoestima destruye a Cassie o cómo Rue termina por hacer horrible su vida y la de quienes la rodean. Esto es lo mejor de esta temporada.

Bueno esto y las actuaciones, que están… wow; *chef’s Kiss*. Mención especial a Sydney Sweeney, quien tiene momentos que hacen parecer la serie una película de terror, además de Angus Cloud que, personalmente, me sorprendió un montón en el último capítulo.

Poca continuidad para algunos

Pero no todo es color de rosas para Euphoria. La segunda temporada tiene varios problemas de escritura, estructura y formas. Si bien es entretenida y tiene buen ritmo, tiene cositas, como que haya escenas que dan muchísimo más cringe que en la primera, o que haya más de una línea argumental que no llega a ninguna parte (o que se ve abandonada sin razón alguna).

Por ejemplo, y un pequeño spoiler (saltar al siguiente párrafo si no quieres saber nada), Rue se ve involucrada con una persona sumamente peligrosa en esta temporada. El punto más bajo mencionado tiene que ver con esta persona, con quien, siquiera relacionarse en lo más mínimo, debería tener consecuencias (y graves). Pero luego de este acercamiento esta persona desaparece de la faz de la Tierra y es apenas mencionada una vez (con un motivo que ni siquiera tiene que ver con Rue).

Este es un problema persistente en la temporada. Pero no solo eso; hay personajes que apenas se les da pantalla, y no se da ninguna explicación para ello. Hay casos válidos, como Algee Smith (McKay), quien al parecer fue alejado de la serie por no vacunarse. Y otros no tanto, como el personaje de Barbie Ferreira (Kat), quien se rumorea que vio reducido notablemente su tiempo en pantalla por diferencias con el director con relación a la visión que tenían del personaje, lo que llevó incluso a que Ferreira no asistiera a la premiere de la temporada.

Otro problema que aparece desde el primer capítulo es la poca capacidad de concentrarse que tiene. Si un capítulo de la primera temporada podía ir perfectamente sobre apenas un personaje, explorándolo a fondo, esta se ve incapaz de concentrarse en nadie. Las escenas saltan de un personaje a otro, dando poco espacio para digerir qué ocurre y por qué ocurre.

Pero, y esto va a nivel más personal, creo que el peor error de la segunda temporada fue el cambio radical que se le dio al personaje de Hunter Schafer (Jules). En la primera temporada (y en su capítulo especial), vemos cómo Jules es un personaje capaz de desafiar lo establecido por la sociedad en términos de identidad y orientación sexual.

Y todo esto se hacía sin hacer que todos sus problemas girasen en torno a su transexualidad. Sí, en su especial vemos que cuestiona su deseo por “conquistar la feminidad” y su atracción por los hombres, pero también vimos cómo su actitud también iba en contra de la visión monogámica a la que estamos acostumbrados, lo que era algo sumamente original de ver.

Pero en esta temporada Jules es… la novia de Rue. Y ya está. No vemos su punto de vista, ni se hace ninguna mención a todo lo que se exploró anteriormente sobre el personaje. Es casi un crimen desaprovechar a un personaje así. Y casi imperdonable, debo decir.

Conclusión

La segunda temporada de Euphoria no es, para nada, lo que esperaba. ¿Es esto algo malo? No, no lo es. De hecho, la sensación que queda es que esta ha sido muchísimo mejor recibida que la primera, teniendo en su final un rating que es apenas comparable con el final de Game of Thrones en 2019.

Y es que finalmente esta temporada es mucho más dinámica. Más rápida, si se quiere decir así, pero sin perder ese toque un poco introspectivo que estudiaba a los personajes a fondo. Esto sumado a las actuaciones sobresalientes y una cinematografía igual de espectacular.

Al final, la temporada para mí se resume con una frase que dice un personaje nuevo en el último capítulo:

“Podría ser peor, podría ser aburrida”

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