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Blanco en Blanco: la memoria en el cine chileno

El cine y la memoria están fuertemente ligados en Blanco en Blanco, una belleza audiovisual que expone el exterminio selknam en la Patagonia

Tiempo de lectura: 9 minutos

Escrito por Esteban Hernandez el 15/12/2021

Son tiempos difíciles. Generalmente estamos todos acomplejados, molestos e inseguros, sentimos que le debemos algo a la vida, al resto o a nosotros mismos. El cine toma una ventaja sobre esto. Y es que a través de la imagen podemos dar a conocer, representar o exponer temas de los que no se habla todos los días, o peor aún, se tergiversan o se olvidan.

La película seleccionada a los Oscar contiene en sí misma temáticas que están en boga en la actualidad: el patrimonio histórico y cultural, nuestra deuda con los pueblos indígenas, poner en duda la Historia oficial y la memoria colectiva de la sociedad.

Blanco en Blanco (2019), dirigida por Théo Court, es una película de drama que relata la historia de Pedro, un fotógrafo que llega a Tierra del Fuego para fotografiar el matrimonio de Mr. Porter, un latifundista colono de la Patagonia. Sara, la futura esposa, que es apenas una niña, se convierte en la obsesión de Pedro. Este, al tratar de capturar su belleza, cometerá una traición y posteriormente será descubierto.

Antecedentes históricos

El director de la cinta comenzó su investigación con las fotografías de Julius Popper, explorador rumano que fue de los principales responsables del exterminio Ona. Se tiene evidencia de ello en su álbum fotográfico de expedición a Tierra del Fuego, que se encuentra en el Museo del Fin del Mundo en Ushuaia, Argentina.

Sobre la violencia en las fotografías del Julius Popper, Théo menciona en una entrevista en FICWallmapu: “eso me llamó mucho la atención, la violencia de esa imagen, como eso constantemente tenía un símil con el cine, con la representación, con la idea de la falsificación, esta idea de cómo las imágenes tergiversan y omiten las realidades, de algún modo las verdades”.

Y es que, si bien la película es una ficción, según Herma’ny Molina de la Corporación Selknam de Chile, “está sostenida sobre hechos puntales y que sí sucedieron”, refiriéndose al terrible exterminio indígena a manos de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, comandada en su mayoría por colonos ingleses.

Ninguno de los personajes realmente existió, pero bebe demasiado del archivo, del documento histórico, de los relatos e imágenes de la época, además de las costumbres machistas, racistas y violentas. El largometraje tiene mérito en proponer una retrospectiva sobre lo que fue el proceso de colonización y ocupación del sector austral de Chile y Argentina.

Trailer de Blanco en Blanco

Los Personajes

El camino que Pedro emprende durante la película es una transición que se cocina a fuego lento. A tempo pausado nos convertimos en los testigos en el descenso moral del protagonista, quien en un principio se mostraba inocente y externo a este mundo hostil, frío, machista y violento, tanto por las acciones de los hombres como las condiciones naturales del paisaje.

Posteriormente vemos a un protagonista más resignado, violento, con más carisma y también con un poco más de ego. Absorbió toda la atmósfera de aquellas tierras patagónicas, lo salvaje lo toma y hace de Pedro una persona nueva.

Otro personaje que puede pasar desapercibido como tal es el paisaje. ¡Qué deleite visual nos da Blanco en Blanco! Cada plano aporta en la revelación del espacio, transmitiendo esa sensación de marginalidad, de lejanía, de vastedad. La inmensa y desolada Patagonia también es protagonista en la cinta; aquellas tierras remotas que vieron la colonización y exterminio del pueblo Selknam, son fundamentales para el avance de la trama.

Cinematografía y Diseño Sonoro

En cuanto a su cinematografía, Blanco en Blanco es una belleza audiovisual. Con una paleta de colores opaca, fría y oscura, ofrece una representación acertada para la narrativa que condensa conceptos como la soledad, el alcoholismo, el trabajo forzoso, el terreno hostil, la violencia, la obsesión y el misterio.

Fotograma de Blanco en Blanco, Théo Curt (2019)

Creando atmósferas pesadísimas, con encuadres extraños y largos, potenciando un carácter contemplativo, haciendo del paisaje austral de Tierra del Fuego un personaje más. Cada plano es un deleite visual, con fuentes de iluminación orgánicas, velas, fogatas, antorchas y la misma luz del día. Un estilo fotográfico minimalista y fantástico.

El diseño sonoro es otro atino, jugando con texturas que oscilan entre los instrumentos de vientos y los sonidos propios del paisaje, el viento, las pisadas en la nieve, el fuego. Un punto a favor del diseño sonoro es que se vuelve impredecible en cuanto a ritmo, generando una sensación de extrañamiento en el espectador.

Algunos contras…

La película es muy bella de ver, es poesía audiovisual, pero se siente extremadamente lenta. El montaje es muy contemplativo, todas las acciones se toman su tiempo, los diálogos son bastante cortos en algunas ocasiones, pero las miradas y la expresión corporal compensa de cierta manera el ritmo.

Alfredo Castro como Pedro en Blanco en Blanco (2019)

Esto podría ser un poco difícil para aquellos espectadores que acostumbran a un ritmo acelerado e inmediato, con una estructura dramática clara, con los giros, el clímax, desenlace. Pues no, Blanco en Blanco tiene otras intenciones, se toma su tiempo, se construye a un ritmo pausado, imperturbable.

Pareciera que no va a terminar nunca y solo dura una hora con diez minutos, pero en realidad se puede llegar a tornar un poco eterna.

Entonces… ¿Por qué verla?

Blanco en Blanco es una película que tiene mérito. Toca temas bastante interesantes y lo lleva a cabo en una obra maestra audiovisual. Puede que no sea del gusto de todos, pero aun así nos otorga una forma de mirar, de cuestionarnos la historia, de acercarnos al pasado y, quién sabe, quizá también mirar hacia el futuro con otros ojos.

Es una película que debería incrustarse en la retina del ojo chileno, para conocer nuevos discursos o partes de la historia que no se habían desarrollado con total franqueza y claridad. Posee muy buenas actuaciones, una buena fotografía, buen diseño sonoro y, además, que no es menor, es nuestra representante en proceso de selección en los Oscar 2022.

Podrá ser una premiación que ha perdido un poco de entusiasmo con los años, pero no quita el hecho de que películas como Un Mujer Fantástica o El Agente Topo se han consagrado de alguna forma por la nominación, visibilizando la industria cinematográfica local.

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Sobre Esteban Hernandez

Me encanta el cine, las series, las pinturas y la fotografía. Me atrae e inquieta el poder de las imágenes. Suelo escribir de todo un poquito, crónicas, reseñas, poesía y guiones, pero en comiqueros verán reseñas y críticas más que nada. Un abrazo enorme y gracias por leerme :)

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