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Daredevil de Frank Miller

Analizamos la mítica etapa que redefinió a Daredevil, con un Frank Miller inspirado que explotó todo el potencial del Hombre Sin Miedo.

Tiempo de lectura: 8 minutos

Escrito por Alejandro el 16/06/2021

En el mundo del cómic, hay etapas que redefinen a los personajes, dotándolos de características particulares que sirvieron de base para todas sus adaptaciones anteriores. Esto ocurre a tal nivel, que se puede considerar que los autores responsables son los segundos padres de aquellos personajes.

Este es el caso de Daredevil, creado en el año 1964 por Stan Lee y Bill Everett, pero que se transformó en uno de los personajes más conocidos de Marvel tras la etapa de Frank Miller.

En 1979, un joven Frank Miller daba sus primeros pasos en La Casa de las Ideas como dibujante en Peter Parker, The Spectacular Spider-Man, cuando obtuvo la oportunidad de hacerse cargo del dibujo de la alicaída serie del Hombre sin Miedo.

Posteriormente, tras la partida del guionista Roger McKenzie de la cabecera, Miller se hizo cargo de los guiones, iniciando una etapa, a cargo de ambas funciones, que revolucionó la industria.

Analizaremos su primera etapa en Daredevil, que abarca desde Daredevil #158 a #191.

La etapa de Roger McKenzie

Antes de entrar a la etapa de Miller en solitario, es necesario comentar los números guionizados por McKenzie y dibujados por Miller. Una etapa breve de 8 números (más un par de transición) son el preludio que sentó algunas bases que Miller aprovechó posteriormente.

McKenzie hizo que Daredevil se enfrentara a múltiples villanos, como El Rondador de la Muerte, El Gladiador, Otto Octavius y con especial relevancia Bullseye. Por otra parte, se muestra un poco del origen de Matt Murdock, su relación con Heather Glenn y el descubrimiento de su identidad secreta por el periodista Ben Urich.

Miller, por su parte, demostró sus grandes dotes como dibujante, con ilustraciones dinámicas y fluidas, con excelentes viñetas en movimiento y rostros con mucha expresividad.

El salto de calidad

Fue en Daredevil #168 en el que Miller asumió el guión de la serie, dando un giro radical a todo lo mostrado anteriormente y comenzando una larga y excelente etapa.

Como primer punto a destacar, Miller dotó a la serie de múltiples amenazas letales, presentando a villanos con personalidades complejas y profundas, y que entran en varias relaciones tortuosas y enfermizas con el protagonista.

Se introduce a Elektra, un amor de juventud de Matt Murdock que se ha convertido en una mercenaria con profundos problemas internos. Su trágica historia y lo que representa para Daredevil, será el motor de la etapa, convirtiéndola en uno de los grandes personajes de Marvel.

Elektra y Daredevil, un amor ligado a la tragedia

Bullseye volverá a enfrentar a Daredevil, con una enemistad que irá escalando a niveles insospechados, y una rivalidad marcada por la obsesión y la venganza, que tiene su punto cúlmine en el excelente número titulado Ruleta.

Por otra parte, se dota a Daredevil de un rival definitivo, Kingpin, quien pasó de ser un villano de segunda línea a uno de los mafiosos más temidos e implacables de Hell’s Kitchen. Su gran inteligencia, su don para tener el control de la situación y su imponente estado físico, lo vuelven un rival realmente fuerte.

El retorno del retiro de Kingpin, reconstruyendo su imperio criminal, va a ser uno de los temas que están presentes durante toda la etapa, llevando varias veces a Daredevil al límite físico, mental y moral.

Como último gran némesis, destaca la llegada de La Mano, un grupo de implacables ninjas que operan internacionalmente y que se interpondrán en el camino de Daredevil, el que les deberá hacer frente, sobre todo al temible Kirigi.

Atrapando al lector

La etapa es altamente atrapante, posee una narrativa muy moderna, con todos sus números fuertemente conectados, con arcos y números de calidad altísima (como los titulados Última Mano y Resurrección).

Hay un gran esfuerzo por lograr que todas las tramas y peleas sean lo más verosímiles posibles, sin tantas conveniencias argumentales propias de la época. La composición de las páginas varía mucho dependiendo de lo que Miller quiere contar: muchos paralelismos, viñetas verticales, juegos de luces y sombras, etc.

Miller muestra la suciedad de los barrios bajos, las peleas urbanas y la corrupción, mezclados con el aporte oriental de los ninjas de La Mano. Genera una historia violenta con toques no vistos con anterioridad en el cómic norteamericano masivo.

Los personajes viven al límite, hay una constante tensión e inseguridad en el ambiente, y el lector sabe que la tragedia se puede desatar en cualquier momento.

Se plantea un gran desarrollo acerca de los problemas personales de Matt Murdock, quien sufre por amor, por cansancio, por compatibilizar su vida de abogado con la de vigilante, por la pérdida de sus poderes e incluso por la muerte. Miller explota todo este sufrimiento, Murdock va perdiendo luminosidad y su agotamiento se traspasa en sus relaciones con sus seres queridos, demostrando que es imposible salir limpio de una batalla tan sucia y oscura como la que lleva Daredevil.

Paradójicamente, Miller también logra agregar dosis de humor a la historia, los que se sienten naturales, sin mermar la tensión y violencia de la trama. El autor se preocupa de que el corazón de la historia sea perfectamente comprensible y fácil de asimilar. Pero detrás de una lectura rápida y superficial de la obra, hay un delicado trabajo que busca transmitir emociones y sensaciones que no son evidentes a simple vista.

Así, tanto el dibujo como el entintado y el color, ocultan mensajes que buscan expresar las emociones y fantasmas internos de cada personaje, permitiendo que el lector se adentre en el lado psicológico oculto de estos. Por ejemplo, hay elementos que son más grandes de lo habitual, lugares más luminosos o más oscuros de lo que deberían, sombras con formas simbólicas, entre muchos otros elementos, dotando a la obra de una complejidad encubierta que recompensa al lector atento, que tiene la tarea de identificar e interpretar dichos elementos.

El arte de Miller

Como ya se señaló, Miller está en un gran nivel en esta obra. A medida que avanzan los números, fue variando y ampliando su abanico de recursos gráficos, además de lograr de a poco un estilo más uniforme para el resto de la etapa. Los diseños y caracterizaciones de los personajes son excelentes. Daredevil es una mezcla perfecta entre fuerza y agilidad, Kingpin es imponente, Elektra es fuerte y letal, y algunos personajes son incluso tenebrosos, como el Rey de los condenados.

Klaus Janson se encargó de la tinta y el color de casi toda la etapa, e incluso aportó en las terminaciones de los dibujos de Miller. Janson fue muy cuidadoso a la hora de entintar y colorear, logrando un gran trabajo colaborativo con Miller, con quien se complementa de manera espectacular, con ambos artistas aportando al «expresionismo» dentro de la historia.

Ruleta es el punto final de esta etapa

Valoración

Una vez terminada esta etapa, Miller volvió para escribir una de las más célebres historias del Diablo Guardian, como lo es Born Again y seguiría explorando la historia de Elektra en Elektra Assassin y en Elektra Lives Again.

Esta etapa es un excelente punto de partida para quienes quieran empezar a leer sobre el personaje, ya que gran parte de sus elementos definitorios están presentes o se introducen aquí.

Estamos frente a una de las etapas más alabadas del cómic norteamericano, una historia que ha envejecido muy bien y que es un imprescindible, tanto por la calidad de su historia, como por las repercusiones e influencias en obras posteriores.

Sobre Alejandro

Football is life. Hincha de Universidad Católica. Sección Cómics y Cine y TV. Fan de DC Comics y la Ciencia Ficción.

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