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X-MEN: God Loves, Man Kills

A 37 años de X-Men: God loves, Man kills, explicamos por qué continúa siendo una historia tan relevante en nuestros días

Tiempo de lectura: 5 minutos

Escrito por Felipe Ignacio Pereira el 08/12/2020
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En 56 años de vida, los mutantes favoritos de Marvel nos han nutrido con sus increíbles historias y coloridas alineaciones. Siempre como la representación de los marginados, de los incomprendidos y los que no encajan en una sociedad como la contemporánea. Odiados y temidos, los X-Men buscan ser la conexión entre una comunidad humana temerosa frente a lo desconocido y una raza mutante creciente.

Con más de 5 décadas con grandes historias -como La Saga de Dark Phoenix, La Era de Apocalípsis, La Guerra del Mesías y hasta el actual crossover X de Espadas-, hay un libro-X que ha logrado permear a través de las décadas y que, tanto hace 37 años como hace 20 o justo en estos momentos, su historia se vuelve tan pertinente como nunca. Hablamos de X-Men: Dios Ama, El Hombre Mata, novela gráfica escrita por Chris Claremont y dibujada por Brent Eric Anderson en 1982.

Portada original de X-MEN: GOD LOVES, MAN KILLS.

La premisa de la historia ya más de alguno(a) la conoce incluso sin leer la novela. El largometraje X2: X-men United del director Bryan Singer, estrenada allá por el 2003 y considerada una de las mejores películas de los mutantes, está de hecho basada en esta historia. Pero si no sabes nada de ella, pongámonos en perspectiva, ¿sí?

X-Men: Dios Ama, El Hombre Mata nos narra como el reverendo Willian Striker, líder de un culto evangélico, ha adquirido cada vez más poder a través de los medios de comunicación infundiendo en la gente el odio, el miedo y la ira frente a los mutantes.

Tratándolos de terrores inferiores que merecen ser exterminados e interpretando las palabras de la Biblia como leyes hechas a sangre y fuego, urde un plan para erradicar a la raza mutante a través de los únicos que siempre están tratando de conciliar a mutantes y humanos, los X-Men.

La crudeza de la historia, que parte con el asesinato de dos niños mutantes a manos de un grupo de fanáticos llamados Los Purificadores (liderados por el reverendo Striker), solo aumenta con el pasar de las páginas hasta un desenlace lleno de tensiones. En esta obra se aplica el refrán que sentencia «el enemigo de mi enemigo es mi amigo», y entendemos que manipular y tergiversar la fe de algunos puede llevarlos a cometer crímenes de odio sin precedentes.

La historia es dibujada con un trazo marcado y profundo por parte de Anderson, que contrarresta lo colorido de los trajes de los X-Men frente a la espiral de violencia inusitada en la que se ven envueltos en cada viñeta.

Pero lo que nos propone Claremont, a parte de una historia digna de un blockbuster comiquero, es el enfrentamiento a una serie de preguntas filosóficas. ¿Es acaso tu creencia más importante que la mía? ¿Qué autoridad tenemos para juzgar a otros? ¿Quién nos la otorga?, ¿Dios? Pero si creemos en el mismo Dios, entonces, ¿a quién quiere más?

Son estas preguntas las que hacen que el trabajo del reconocido guionista se mantenga tan vigente hasta la actualidad. Y es esta misma situación del hombre contra el mutante, la de una forma de creer contra otra, de lo imperante contra lo inferior, la también nos sigue repercutiendo hasta hoy.

¿Seguimos siendo presos de discursos y actos de odio contra aquello marginado? Podemos incluso acercamos al acontecer nacional reciente y atestiguar cómo existe un alarmante incremento de casos de hostigamiento, torturas y muertes a personas de la comunidad LGTBIQ+. Así como también podemos ver movimientos como el #BlackLivesMatters o #NiUnaMenos que han florecido precisamente para hacerle frente a estas prácticas.

Tal como Claremont nos hace ver en las páginas finales de X-Men: Dios Ama, El Hombre Mata, somos nosotros los que tenemos el poder de cuidarnos los unos a los otros y es de esos lazos que florece el amor, y el amor hace que el mundo gire.

Es así como esta historia, que partió como una más de la colección de novelas gráficas de Marvel a comienzos de los años 80 bajo la premisa de aspirar hacia una audiencia más madura, se convirtió en un icono en la literatura comiquera, volviéndose «la» novela gráfica definitiva los X-Men.

Sin importar cuantos años pasen, seguirá teniendo relevancia por su narrativa oscura, por tratar temas complejos como el odio, la región, la fe y el valor de la humanidad; todo lo que trasciende a nuestro aspecto físico, a nuestra psicología o a nuestros dones.

X-Men: Dios Ama, El Hombre Mata fue editado hace un par de años por Panini España y es posible encontrarlo en librerías y comiquerías del país. A su vez y en conmemoración de sus 37 años, Marvel Comics lanzó la novela gráfica en grapas en un extended cut.

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Sobre Felipe Ignacio Pereira

Mi nombre es Felipe, soy ñoño por elección, escritor por pasión, realizador audiovisual por vocación. Me gustan los X-Men y Buffy. Hice mi primer fatality a los 7 años.