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El destino en Halloween de John Carpenter

Rezagados de la Noche de Brujas, analizamos el concepto de destino y el trasfondo de la matanza de Michael Myers que inició en 1978.

Tiempo de lectura: 7 minutos

Escrito por Orin el 11/11/2021
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¿Por qué mata un asesino serial? ¿Qué se esconde tras la masacre consumada por un slasher? En la respuesta a interrogantes como estas, muchas veces se halla la razón del fanatismo que profesamos por las películas del género.

Es cierto, la mayor de las veces simplemente sentimos atracción por el suspenso o derechamente por el gore que estos films escenifican. O incluso puede ser que tan solo nos atraiga el diseño del asesino porque, como se señaló en otra nota, la clave de los slashers ochenteros estuvo en “crear personajes carismáticos, poseedores de atributos fácilmente reconocibles, para que el terror provenga de seres icónicos”.

Pero la verdad es que lo que le da sustancia a la forma es fondo, el trasfondo que, en el caso de este género, tiene una raíz profunda en la psique humana. Es la lección que el maestro Alfred Hitchcock legó con su Psycho (1960) y que, en 1978, los jóvenes John Carpenter y Debra Hill aplicaron con fineza en su Halloween.

¿Qué es lo que le da esa “sustancia” a la película que, para muchos, inauguró el género de slashers? Es decir, cuando preguntamos los porqués de la matanza desatada por Michael Myers, ¿qué encontramos? Creemos que una respuesta –o la respuesta– está en el concepto de destino que presenta.

El destino, un elemento de la naturaleza

Como bien es sabido, una de las particularidades del modus operandi de Michael Myers es acechar a sus víctimas. Myers –a diferencia de su símil Jason Voorhees– rastrea y llega hasta ellas; luego de hallarlas observa paciente, las estudia y, en el momento preciso e inesperado, ataca. Caza como un depredador.

En ocasiones y a la distancia, se deja ver por la presa, pero la incredulidad e ingenuidad de ésta no dará crédito a sus sentidos, y ante la presencia de su victimario sólo distinguirá una forma difusa (The Shape) creada por su imaginación. Lo anterior es una habilidad que Myers desarrolló en su infancia… pero ya vamos a llegar a ese punto.

En una de las escenas recordadas de la cinta de 1978, la protagonista Laurie Strode (Jamie Lee Curtis), incrédula, avista a “la forma” desde la ventana del salón de clases; pero antes de convencerse de que lo que está viendo es real, es interrumpida por la profesora quien la interroga respecto a los contenidos de la asignatura.

La clase trata sobre el concepto de destino en dos autores, Costaine y Samuels –los que, según un googleo rápido, son ficticios–, y en la escena se da el siguiente diálogo:

Profesora: …y el libro termina, pero de lo que Samuels realmente está hablando aquí es del destino. Verán, el destino atrapó varias vidas aquí. No importa qué curso de acción tomara Collins, estaba destinado a su propio destino, su propio día de ajuste de cuentas consigo mismo. La idea es que el destino es algo muy real y concreto con el que toda persona tiene que lidiar. ¿En qué se diferencia la visión del destino de Samuels de la de Costaine? ¿Laurie?

Laurie: Costaine escribió que el destino de alguna manera estaba relacionado solo con la religión, donde Samuels sintió que, bueno, el destino era como un elemento natural, como la tierra, el aire, el fuego y el agua.

Profesora: Así es. Samuel definitivamente personificó el destino. En la escritura de Samuels, el destino es inamovible como una montaña. Está donde el hombre muere. El destino nunca cambia.

Halloween, 1978

Al detenernos en lo planteado por la escena, nos daremos cuenta que la idea de un destino inamovible atraviesa toda la película. Por supuesto que ante lo citado estaremos tentados a leer a Michel Myers como aquella personificación del destino que refiere la profesora, es decir, esa maldición que cayó sobre el pueblo de Haddonfield y en particular sobre Laurie Strode.

Pero esa es tan solo una de las interpretaciones posibles, y la más evidente…

El destino, un ajuste de cuentas consigo mismo

La maldición de Mike Myers comenzó a los seis años, en el fatídico momento en que asesinó a su hermana mayor, a su niñera. La maldición que cayó colateralmente sobre Laurie comenzó cuando de manera fortuita «invadió» la casa de los Myers, estando Michael dentro luego de escapar del hospital psiquiátrico.

La ulterior y pobre mitología que perpetuaron las secuelas –y que llevaron a la continua clausura de la franquicia– tiene que ver con justificar la maldad endógena de Michael en una patógena repulsión hacia sus hermanas, idea que concibe a Laurie como una de ellas, y en un insulso vínculo con una secta satánica.

Sin embargo, y como se evidencia los primeros minutos de la cinta, la psicopatía de Michael inicia en su corta infancia con la relación neurótica que establece con la imagen de su hermana mayor, Judith Myers, su niñera, posiblemente su imagen materna.

La atracción inconsciente que siente por Judith lleva Michael a espiarla, a mirarla sin ser visto, a desarrollar la habilidad voyerista que en su adultez trasformará en su modus operandi. Y serán los celos edípicos los que lo motivarán a tomar el cuchillo y apuñalarla hasta la muerte. A los seis años. Sin entender realmente lo que hizo.

A los 21 años Michel Myers escapa del psiquiátrico y regresa a su antiguo hogar… ¿a qué regresa? En ese momento casualmente se encuentra con Laurie Strode y Tommy, niño a quien la adolecente cuidará en la noche de Halloween. Michael, al sentirse invadido, los sigue por separado. A ambos.

Comprueba que Tommy es un niño inocente, mientras que se entera que Laurie es niñera y tiene un par de amigas sexualmente activas. Con esos datos, el trauma se activa. Comienza la cacería casi de manera inconsciente.

Dadas así las cosas, ¿Laurie es culpable de algo más allá de ganarse unos dólares como niñera? ¿Hay algún destino inamovible que deba cumplir la inocente y joven protagonista? La verdad es que no. Su única “culpa” fue despertar los complejos y traumas del pequeño Michael, ahora de 21 años. Pero con esta niñera, Myers no podrá…

La inteligencia e incluso inocencia de Laurie la hará ser más perspicaz, activa y valiente que sus pares. Será ante ella con quien el voyerismo no funcionará; serán ella y el asustadizo Tommy quienes siempre irán un paso delante de la estrategia de Michael. Y será Laurie, con ayuda del supersticioso Doctor Loomis, quienes llevarán al asesino a enfrentar su destino.

Si el destino es aquella imparable fuerza de la naturaleza que conduce a las y los seres humanos a ajustar cuentas consigo mismos, Halloween de John Carpenter narra las peripecias de Michael Myers en el camino a pagar las deudas que arrastra desde su infancia.

Su regreso a Haddonfield sería, entonces, su inconsciente búsqueda de redención en la muerte, el ajuste de cuentas consigo mismo… Y que, paradójicamente, según el cliffhanger de cierre, no encuentra.

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Sobre Orin

Licenciado y magíster en Teoría e Historia del Arte por la Universidad de Chile. Amante del arte, la literatura, de la escritura ensayística y de investigación, del cómic, los videojuegos y la cultura pop en general. Panelista del podcast Modo Versus, programa de conversación sobre cultura pop al ritmo de los clásicos videojuegos de peleas.