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A Ghost Story – Quedarse en el mismo lugar

¿Y si incluso tras morir somos incapaces de abandonar nuestro hogar? Veamos cómo A Ghost Story responde a esta pregunta.

Tiempo de lectura: 6 minutos

Escrito por J Martínez el 05/07/2022

A veces, uno se siente ligado a los lugares que habita o transita con frecuencia. Es difícil dejar de frecuentar aquellos sitios en los que uno ha generado recuerdos y relaciones, como puede ser tu casa, la de alguien más, un colegio, un lugar de trabajo, una cafetería, etc.

De alguna manera, A Ghost Story parece preguntar, ¿y si incluso después de la muerte somos incapaces de dejar de visitarlos? Pero con esta pregunta surge otra; ¿realmente queremos ver cómo se comporta la gente con la que compartimos estos lugares después de que nos vamos?

Historia de un fantasma

La cinta nos cuenta la historia de un hombre que, tras morir, regresa como un fantasma vestido con una sábana blanca a la casa en la que vivió mientras vivía. Aquí, observa cómo continúa la vida de su esposa sin él, cómo se va transformando su casa, cómo cambian quienes viven en ella y las cosas que la rodean.

Al mismo tiempo va poniendo varias cuestiones sobre la mesa, como lo difícil que es dejar ir, cómo lidiar con el duelo, la huella que dejamos en el mundo, cómo fluye el tiempo y cómo afectan nuestras propias acciones las decisiones que tendremos que tomar a futuro.

A nivel técnico la obra cumple con todo lo que tiene que cumplir, quizás sin sobresalir demasiado. Lo más destacable, además de estar en una relación de aspecto 4:3, es el uso de una paleta de colores bastante fría, que refuerza la soledad en la que está, evidentemente, el fantasma (a pesar de que este tenga maneras de hacer notar su presencia).

Por otro lado, a nivel sonoro se destacan las composiciones de Daniel Hart, sobre todo el uso de una canción de la banda en la que él mismo es frontman; Dark Rooms.

Quedarse en un lugar

El punto de partida de todo lo que ocurre en la película es que C, el protagonista, no quiere mudarse de la casa en la que vive. Luego de algunos acontecimientos vemos que él se rehúsa a abandonar este lugar, incluso después de la muerte.

¿Por qué se siente tan apegado a la casa? La verdad es que la película no hace esfuerzos por responder esto, es más bien como si asumiera que el espectador se puede sentir identificado con esto. Y aunque, personalmente, no es algo que me ocurra, la cinta sí que hace un buen trabajo en lograr que, al menos, empaticemos con este sentimiento de apego.

Y es que el apego es lo que mueve toda la cinta. Incluso después de que su esposa se va de la casa, C no puede abandonarla, lo que se resalta aún más cuando ella deja un papel escondido en la casa (algo que, según se dice, hace en todas las casas en las que ha vivido). Así, vemos pasar familias, fiestas, años y hasta décadas sin que el fantasma pueda irse.

No todo funciona en A Ghost Story

Aún cuando la cinta hace un buen trabajo en que logremos empatizar con el protagonista (lo que hace que, en general, la película sea disfrutable y hasta nos podamos emocionar con ella), no todo es color de rosas. Por momentos peca de pretenciosa, y aunque estos momentos pueden llegar a funcionar, al terminar de verla te puedes llegar a preguntar; ¿era necesario?

Por ejemplo, en el primer tercio de la película hay una toma larguísima de Rooney Mara comiendo un pie. Son casi 5 minutos en los que no ocurre nada más que esto. No hay cortes, no hay movimientos de cámara, no hay música ni diálogos. Solo M y un pie. Y se entiende lo que se quiere mostrar; hasta se podría decir que lo logra, pero… ¿era necesario?

Algo similar ocurre en medio de la película, en un momento en que esta abandona su notoria intención de mostrar, no contar. Aquí vemos a un personaje dar un monólogo larguísimo que, aunque termina reflejando varios temas que la película ha mostrado y mostrará después, se termina volviendo cansino.

Por último, mencionar que el paso del tiempo en la cinta funciona de una manera muy particular, y esto no siempre termina funcionando. Hay un par de momentos en que se reemplaza todo intento de hacerte sentir algo por un intento de sorprenderte, y la verdad es que no funciona. A lo más, hará que te preguntes qué está pasando.

Sin embargo, esto último es perdonable por la forma en que termina la película.

Conclusión: dejar ir

El mensaje de la película es claro, y para ilustrarlo hasta deja un enigma central de la película sin solucionar. Pero es que, al final, este enigma da igual; los detalles dan igual, todo lo que ocurre da igual. Lo importante es dejar ir, aceptar las cosas tal cual son… y avanzar con esta asimilación.

Esto es lo más bonito que me llevo de A Ghost Story. Te promete una especie de trama sentimental e íntima, para convertirse en algo más, planteando preguntas existenciales y filosóficas, para luego volver sobre sus pasos y decir que… da igual. Estas preguntas dan igual; lo importante es dejar ir y avanzar.

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