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Will: el poder de viajar en el tiempo

Eusong Lee le da vida a Will, un cortometraje que toca una de las fibras más sensibles en la memoria estadounidense.

Tiempo de lectura: 6 minutos

Escrito por Zahorí Balmaceda el 06/04/2021
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Este año se cumplirán veinte años desde uno de los eventos más trágicos y devastadores que la retina humana ha tenido la desgracia de presenciar: la caída de las Torres Gemelas.

El 11 de septiembre de 2001, cuando la rutina neoyorkina apenas comenzaba, dos aviones se estrellaron contra el World Trade Center, reduciendo a cenizas dos de las torres más imponentes que el hombre pudo haber creado en toda su historia.

En 2015, Eusong Lee —quien actualmente es considerado como una de las promesas en el amplio universo de la animación—, dirigió Will, un cortometraje que aborda una de las caras —tristemente consideradas secundarias— del trágico evento: las pérdidas humanas y su efecto en quienes aún viven para recordarlo.

El segundo avión, a punto de estrellarse contra la segunda torre.

Sinopsis

Escuchando las últimas y tranquilizadoras palabras de un padre, grabadas en una máquina contestadora, su hija comienza a recordar la mañana que marcó su vida y cómo las cosas podrían ser diferentes si retroceder el tiempo fuera tan fácil como hacer girar un yo-yo.

El yo-yo.

Lo que no se necesita contar

Por tratarse de un cortometraje, hay muchos agujeros de trama que, si bien no es importante llenar, sí acrecientan el vacío emocional que cuatro minutos y medio dejan en el espectador.

No conocemos los nombres de los protagonistas, solo se puede hacer referencia a ellos llamándolos “Padre” e “Hija”. Tampoco sabemos si existe una madre en esta historia ya que nunca se hace mención o referencia a ella.

Lo que sí se puede deducir es que la relación mostrada en el cortometraje no solo cuenta la historia de un padre que era muy cercano a su hija y viceversa. A través de algunos fotogramas se evidencia que también eran mejores amigos, que ella lo admiraba de la forma en que solo un buen ejemplo a seguir puede influenciar durante la infancia y, tal vez el punto más importante, que solo se tenían el uno al otro.

Retrato familiar.

Más fuerte que la muerte

Muchas películas han sido realizadas bajo la premisa “el amor es más fuerte que la muerte”, comenzando por cualquiera de las versiones cinematográficas que adaptan la obra Romeo y Julieta, hasta Titanic.

Pero Will habla de una forma diferente de amor, el mismo que solo padres e hijas pueden sentir mutuamente y con la complicidad que resulta de influir en ambas vidas.

El cortometraje no solo refleja una muestra de lo que la desesperación obligó a hacer a muchas de las personas atrapadas en medio del caos: llamar a sus seres queridos —o al menos intentarlo—, buscar una escapatoria, saltar… También se encarga de ejemplificar perfectamente cómo la pérdida de un ser amado cambia por completo a una persona, en especial si no es una adulta, con un carácter y fortaleza definidos para enfrentar los golpes más duros de la vida.

Escuchando la grabadora.

Un viaje en el tiempo

El yo-yo es el principal código dentro de esta historia y es el emblema que engloba el intenso deseo por corregir los eventos sobre los que nunca se tuvo control. ¿Cómo puedes evitar que miles de personas dejen de existir cuando solo eres un niño?

Los yo-yo’s son un divertido y breve viaje de ida y vuelta. En Will, la alegoría de la manipulación del tiempo resulta ser el mejor de los recursos para reverberar el deseo de una niña por salvar a su padre de una caída mortal y traerlo de vuelta a casa para estrechar un abrazo que, considerando las circunstancias, valdría cada segundo.

Es curioso que “nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” sea una frase que se anule a sí misma cuando en verdad siempre fuiste consciente de lo que tenías.

Saltando al vacío.

Apreciación personal

Conocí este cortometraje en un momento crucial en mi vida, uno en que me sentía ajena a todo y parte de nada.

Vi en Will un brutal reflejo de mi —en ese momento— corta vida y, para el resto de mi existencia, un hermoso y valioso recuerdo de cómo las cosas cambian y no siempre por nuestras propias acciones, obligándote a ver las cosas de manera diferente cuando creces, lo cual no implica que todo lo que dejas atrás deba quedarse en el olvido.

Hay pocas obras audiovisuales que pueden hacerme llorar la primera vez que las veo y hay otras, aún más escasas, que me hacen deshacerme en lágrimas con el solo hecho de recordarlas. Will es una de ellas.

Fin de la grabación.

Siempre me ha parecido increíble la empatía y cómo es capaz de latir dentro de nosotros con recuerdos de eventos acontecidos del otro lado de mundo, muy lejos en el pasado, tal vez incluso antes de nuestro nacimiento.

“Will”, cortometraje completo.

Supongo que es lo cruel de ser humanos: nos afecta lo que le ocurra a otros, porque no estamos exentos de que algún día, por razones que desconocemos y no podríamos evitar, podríamos encontrarnos en su lugar.

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¡Muchas gracias!

25 publicaciones.

Sobre Zahorí Balmaceda

Cineasta. Autora de "Saoirse" y "Little Sadie".

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