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Literatura en el mando: La tragedia de Shadow of the Colossus

Según Nietzsche, la tragedia está muerta. Hoy, le contradecimos explicando por qué Shadow of the colossus es una tragedia griega moderna.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Escrito por Pía Marian el 03/06/2020
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Entre 1871 y 1872, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche escribió el libro El nacimiento de la tragedia a través del espíritu de la música, el cual sería reeditado en 1886 bajo el nombre El nacimiento de la tragedia. En este, el escritor no solo daría cuenta de sus estudios acerca del teatro griego, también explicaría por qué, a su juicio, las únicas tragedias que se habían producido luego de que Eurípides arruinara el género, eran las óperas de Wagner.

A pesar de esto, podemos estar seguros de que Shadow of the Colossus consiguió hacer de su narrativa una tragedia griega.

Un poco de contexto  

La tragedia encuentra su origen junto al mismo teatro, en las fiestas dedicadas a Dionisio, el dios del vino, como una forma artística que implicaba improvisación, máscaras y cantos. Posteriormente, estas evolucionarían hasta convertirse en una nueva forma de hacer arte y empezaría a ramificarse.

Aristóteles explica sus características en el libro La Poética: se trata de un género elevado, que presenta a hombres superiores al promedio con el defecto de la hybris (exceso de soberbia), un coro que es tratado como un personaje más y la catarsis, un sentimiento mezcla de pena y horror que su final debe producir en el público.

Lo que podemos ver en Shadow of the Colossus

La trama de este videojuego, sacado para PlayStation 2 en 2005, es una que podemos ver repetida en varias obras de este género: un mortal ha decido que puede ir contra grandes fuerzas que no controla. En este caso, Wander busca la forma de traer a su amada de regreso, viajando a una tierra maldita.

Al igual que Edipo decide luchar contra la profecía que anuncia que matará a su padre para casarse con su madre, Wander se enfrenta a la misma muerte, haciendo un trato con una entidad de orígenes misteriosos. Algo que, todos sabemos, terminará mal. 

En primera instancia, parece que nuestro protagonista no cumple con todo lo dicho por Aristóteles. Grande debe ser su soberbia para llegar a una tierra supuestamente maldita para revivir a su amada, pero no parece ser especialmente fuerte o preparado, como sí lo es, por ejemplo, Orestes, quien entrenó durante años para dar muerte a su padre.

Aquí es donde podemos discrepar un poco con el maestro y señalar a otros protagonistas de tragedias como Medea o Antígona, quienes tampoco están por encima de una persona promedio, pero cuyas decisiones las ponen, de todas maneras, como heroínas trágicas, al igual que Wander. 

Siguiendo con este personaje, podemos ver también el paralelismo con otros héroes trágicos que están solos en la misión que han escogido: nadie más que Edipo puede encontrar al verdadero asesino del rey, únicamente Orestes puede vengar la muerte de su padre a manos de su madre y Antígona es abandonada por todos cuando decide enterrar el cadáver de su hermano traidor; todos ellos encajan con nuestros protagonista, quien también está solo en su viaje.

Otra cosa importante que compone a la tragedia es, como lo señala  Nietzsche. el choque entre lo apolíneo y lo dionisíaco, que en resumen vendría siendo el contraste entre lo bello (representado por Apolo) y lo horrendo (representado por Dionisio).

En este sentido, Shadow of the Colossus posee ambas características en su estética: no solo sus paisajes son preciosos, también lo son los diseños de los monstruos que debemos enfrentar. Esto choca fuertemente con la progresiva deformación que sufre Wander, la que se va haciendo cada vez más escabrosa.

Llegando al final, somos testigos de la muerte del protagonista y su destino trágico, produciendo en el jugador una auténtica catarsis: a estas alturas nos hemos encariñado con el personaje al punto de querer salvarlo de la muerte a pesar del monstruo en que se ha convertido, pero, por más que lo intentemos, no podemos. Somos el coro que contempla con impotencia su destino, a pesar de que desde la perspectiva moderna sabemos en qué terminan las narrativas de “hombre enfrentándose a la muerte”.

En conclusión

Desconozco si a Nietzsche le gustarían los videojuegos en caso de vivir hoy en día, pero parece que, después de todo, su tesis tenía algo de correcto. La tragedia griega aún vive, de cierta manera, habiendo encontrado un nuevo expositor en tiempos modernos, quizás en el último medio que, esperaríamos, tomara notas de un arte que parece tan alejado de la manera en que acostumbra a contar historias.

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Sobre Pía Marian

Creo que desde siempre he sentido fascinación por las historias, sin importar el empaque en que vengan. Y por eso me encanta hablar sobre ellas. Editora freelancer, escritora amateur y miembro del staff de Comiqueros.

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