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Eva Van Kreimmer: rompiendo los esquemas sociales

La autora de Sybille, Eva Van Kreimmer, nos cuenta su perspectiva de la sociedad y cómo la literatura tiene el poder de cambiar las cosas.

Tiempo de lectura: 14 minutos

Escrito por Zahorí Balmaceda el 15/02/2021
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Orgullosa mujer, ferviente feminista, y una apasionada lesbiana buscadora de la igualdad en su condición como mujer. Estas son solo algunas de las cualidades que definen a Eva Van Kreimmer.

Nacida y criada en la comuna de Puente Alto, actualmente radicada en Maipú. Se describe a sí misma como una “eterna estudiante de farmacia” que ha disfrutado de su carrera, pese a las adversidades de la enseñanza superior, pues ésta le ha permitido acercarse a la neurociencia y la neruplasticidad, el área que la introdujo a este mundo científico.

A su vez, también es peleadora de combate medieval histórico, un deporte muy poco conocido en Chile, pero muy popular en Europa. Aquí, en la manada Licana —división femenina del batallón Draconia—, Eva hace uso de armaduras y espadas reales en torneos a la altura de cualquier otro deporte conocido a nivel nacional.

La cúspide de este manojo de voluntad es su rol como escritora. Eva escribe desde los diecisiete años y es una asidua lectora desde que aprendió a leer.

Mencionar todo esto es importante para contextualizar la totalidad de sus obras, en particular la más reciente, Sybille, novela publicada por Sietch Ediciones y la cual nos ha traído a esta instancia.

Cuéntanos, Eva. ¿De dónde salieron las ganas de escribir Sybille?

La primera idea salió de una conversación de mi yo adolescente con una de mis mejores amigas de liceo, sobre Dune —la obra de Frank Herbert, de la que ambas somos fanáticas—. De hecho a esta amiga le dedico la novela.

La idea era invertir este rol de hombre y mujer, donde el hombre siempre tenía esta posición de poder y solo las mujeres eran concubinas, de hecho, la palabra “concubino” —en masculino— ni siquiera existía en la RAE, no sé si la habrán agregado.

Desde esa idea bosquejé algunos capítulos, pero fue cerca de 10 años después cuando empecé a escribirla con seriedad, ahí la idea había crecido, convirtiéndose en una crítica a la sociedad capitalista, a la desigualdad en toda su amplitud, a este concepto de las personas de primera y segunda clase y, por sobre todo, a la forma tan cuadrada en la que establecemos relaciones.

La verdad, considerando todo eso, tenía mucho miedo de que me saliera un plomazo por libro, uno de esos textos densos e insufribles, pero mi espíritu salsero se equilibró bien con mi lado crítico y uno se puede tomar la novela con mucha liviandad, si eso es lo que se quiere.

Es interesante la forma en que las palabras tienen el poder de mover el mundo. ¿Crees que la literatura tiene ese poder de criticar y hacer eco?

Claro que lo creo. Históricamente las grandes preguntas y cuestionamientos de la humanidad han sido enmarcados en la filosofía y todas sus doctrinas. Pero en nuestra realidad cotidiana el leer y entender filosofía es un privilegio de clases, y esto en ningún caso tiene que ver con la capacidad intelectual de las personas, sino que proviene de una educación desigual, donde hay muchas entidades que no pasan todos los contenidos del área.

Tiene que ver con la perpetuación de exponentes emblemáticos que están inmersos en un lenguaje complejo no accesible para una persona común y corriente, y más importante aun, tiene que ver con una explotación laboral que disminuye cada vez más los tiempos de recreación, donde sentarse a pensar en conceptos poco concretos es relegado en pro de un sin número de actividades que requieren una atención inmediata.

En este contexto, la literatura adquiere un valor fundamental para entretener, desconectarse, reflexionar y reconectar. Por eso me gusta la ciencia ficción, que dentro de todos los géneros es la más concreta para tratar conflictos de la humanidad, los otros géneros también suelen hacerlo pero de forma más sutil. La ciencia ficción nace crítica desde sus orígenes; desde el Frankenstein de Mary Shelly que cuestiona la tendencia del hombre a creerse dios, hasta Un Mundo Feliz de Huxley, que no tiene ningún reparo en cuestionar la sociedad y la deshumanización en pos de la funcionalidad.

No existe ninguna obra de ciencia ficción que no te proponga pensar un poco más, por eso creo que los que nos dedicamos a la literatura y a este genero en particular tenemos que ser sumamente consecuentes con lo que le ofrecemos al lector.

Hablando de ciencia ficción, ¿por qué elegiste el universo en el que sitúas la historia de Sybille?

Debo partir reconociendo que soy muy fanática de los futurismos y de las ucronías, porque siento que me permiten mucha más creatividad que las cosas contemporáneas y realistas, que también escribo, pero a veces me hacen sentir un poco limitada.

Por otro lado, mi beta científica se siente mucho más cómoda con la ciencia ficción a pesar de que también me gusta la mitología, entonces en mi obra en general hay mucho futurismo y ciencia ficción.

En Sybille en particular, nos encontramos con este elemento bien polémico del “comercio humano” que es una exacerbación del capitalismo llevada a su máxima expresión.

Me gustaba mucho la idea de explorar hasta donde se puede llegar por dinero sin caer en la esclavitud, o quizás haciendo notar que ya, aun en nuestro presente, hemos caído en ella. Me gusta mucho plantear la incógnita y siento que este universo, tan cercano y distante, me lo permitió de forma perfecta.

¿Y qué tan difícil fue darle vida a todo esto? ¿Saliste ilesa del proceso de configuración de universo?

¡Uff! Es horrible, porque soy una persona muy crítica, en especial con mi trabajo, y crear un universo demasiado alejado de nuestra presente me parecía poco creíble. Entonces tuve que establecer una línea mental con la historia desde nuestra época hasta los días de Sybille, y hay un capítulo que habla un poco de eso, pero son solo unas cuantas líneas que da los lineamientos principales del proceso.

Si salí ilesa, no lo sé. A veces me levantaba pensando: ¿Cómo funciona el mercado negro en este universo? ¿Qué ocurre con la trata de blancas? ¿Qué pasa con aquelles que intenten oponerse con rebelión directa al sistema imperante? Preguntas inquietantes que en su mayoría tienen respuestas trágicas y deprimentes, por lo mismo preferí no ahondar en ellas.

Realmente creo que pensé mucho en este universo, por lo que si no salí ilesa al menos crecí bastante.

Regresando a la idea del universo. ¿La idea de la esclavitud te llega de alguna forma personal? ¿Alguna vez te has sentido esclava de algo?

Personalmente creo que todos somos un poco esclavos de las condiciones sociales, por ejemplo, desde mi lesbianismo, pase mucho tiempo esclava del miedo, porque vivimos en un mundo muy violento con aquelles que son diferentes. Pero también hay esclavismos más sutiles, como el que se te nieguen el descanso por tu nivel socio económico. La mayoría de mis compañeros de colegio empezaron a trabajar desde los quince años aproximadamente. ¿Qué tan libre eres si tienes que elegir entre estudiar después de clases y ganarte unos pesos para ayudar a tu madre a parar la olla? El capitalismo nos obliga a vender nuestro bien más valioso que es el tiempo y nos da muy poco a cambio.

Ahora háblanos de tu personaje favorito en Sybille. ¿En qué o quién te inspiraste para darle vida?

Es difícil responder esta pregunta, porque una buena madre quiere a todos sus hijos, y la verdad no podría elegir un favorito, sin embargo, debo reconocer que mis preferidos son siempre los secundarios, no es que no me gusten los protagonistas, pero me gustan mucho las subtramas, quizás por eso me gusta Batman, que tiene tanto personaje secundario muy bien desarrollado.

Pero bueno, casándome con algunos nombres, diría que mis favoritos son Verni, porque es la imagen de mujer empoderada, seria, eficiente y ambiciosa que ha sabido hacerse camino en un rubro históricamente de hombres. Edvard, que en mi corazón es el personaje que viene a equilibrar toda la seriedad, pero al mismo tiempo se saca también reflexiones muy profundas, rompiendo con el estereotipo del filósofo solemne. Y, finalmente, Reknar, el primogénito de los Solt, siendo la antítesis de la “bestia Rabban” —uno de los antagonistas en Dune— es un personaje, que me cuesta mucho definir y que, sin embargo, tiene un lugar especial en mi corazón, y pensando en lo que me han comentado, también lo tiene en el corazón de los lectores.

Y eso es importante considerando que crear personajes también es una parte complicada del proceso creativo. ¿Cuál fue tu clave para darle vida, personalidad y alma a tus personajes?

La verdad, tengo una técnica super rara y la voy a contar porque quizás le sirve a otres.  Yo creo a mis personajes como cualquier otro creador, considerando su función en la historia y alguno que otro dato y luego los invito a tomar té, me imagino la situación: ¿Aceptarían mi invitación? ¿Pedirían te, café u otro? ¿Se sentarían conmigo o estarían paseándose de un lado a otro? ¿Comerían dulces o pedirían un completo? ¿Lograríamos conversar? Si es así, ¿hablaría de su vida o de qué temas?

Por lo general cuando termino esta escena en mi cabeza, tengo súper clara la personalidad de mi personaje y sus motivaciones pero debo reconocer que toma mucho tiempo, en especial porque tengo personajes que sé bien que no aceptarías de inmediato y debo plantearme cómo “conquistarlos”.

¿Y qué fue lo que más te costó al momento de escribir la totalidad de Sybille?

En cuanto a la experiencia, generar hábito, una novela toma mucho más tiempo que un cuento y eso me llevó a tener que dedicar mucho más trabajo a escribir de lo que tenía acostumbrado.

De la forma, las dos líneas principales, siendo honesta me encanta complicarme con las narrativas, y hacer una primera novela con dos líneas narrativas que fueran complementarias y tuvieran cada una su propia fuerza sin aplastar a la otra, fue sumamente desafiante.

Y respecto al fondo, creo que lo más difícil fue unir todo sin decir demasiado. Como dije, me gusta mucho la idea de generar incógnitas, entonces hay mucha información respecto a personajes que está en mi cabeza o anotada aquí y allá pero no la incluí en el libro para no dar las respuestas de todo, así que supongo que lo más difícil es guardar algunos secretos que quizás nunca vean la luz.

¿Y qué crees que esos “secretos” producen en los lectores?

Creo que los secretos son huecos, y me gusta pensar que los lectores hacen el intento de llenar ellos mismos estos vacíos. Siempre digo que Sybille no es un libro que te dará respuestas, al contrario, es un libro que te generará preguntas, y en la mayoría de los casos no hay una respuesta equivocada solo múltiples respuestas correctas que se adaptan a las distintas realidades.

La verdad es que yo soy muy lectora, y si hay una cosa que me molesta es que traten al lector como tonto, yo intento hacer justo lo contrario, darle siempre la oportunidad de usar su ingenio, aunque esto me lleve a negarle algunas certezas que quizás les darían más tranquilidad.

Admiro mucho tu ímpetu. ¿Crees que algo de tu vida se refleja en las cosas que escribes?

Creo que mucho de mi vida se refleja en lo que escribo, pero no hechos ni situaciones, sino que perspectivas, reflexiones y pensamientos.

Seamos honestos, si yo hubiera nacido en una familia más privilegiada, quizás nunca habría pasado tanto tiempo cuestionándome la importancia del dinero y de todo lo que hacemos por él, quizás nunca me hubiera planteado el comercio humano, y así como ese hay muchos ejemplos.

Tengo muchos textos desde la perspectiva de mujeres, de la perspectiva de las personas LGBTIQ+, de la perspectiva de una persona de ciencia, etc. A fin de cuentas, todo lo que sale de uno, esta empapado en nuestra perspectiva y nuestra perspectiva está influenciada de nuestras experiencias y de la postura que tomamos o quisiéramos haber tomado en esas situaciones.

¿Y qué es lo que consideras que te define como autora?

Creo que mucho de lo que ya he dicho me define como persona y como autora, pero si tengo que hablar de elementos concretos, está la manía de mezclar varios elementos que muchas veces parecen incompatibles: las historias dinámicas, la constante propuesta a reflexionar, los personajes siempre con historias personales definidas, independiente su nivel de protagonismo y, por supuesto, una cuota justa de salseo y dramatismo, para darle sabor a cada obra.

Ahora cuéntanos, ¿cuáles son tus próximos proyectos literarios?

Qué difícil, porque no sé cuánto puedo contar.

Estoy escribiendo harto últimamente, mucho escrito corto, mucho cuento. Pero probablemente salga una publicación en algún momento de este año donde mezclo todo lo que me hace feliz de la lectura: las tramas policiales, la ciencia ficción y la mitología, traído a nuestro contexto chileno.

Me intriga saber cómo recibirá el público eso, pero no puedo decir más al respecto porque, aunque esté el escrito listo, nada de lo que es la publicación es concreto. Pero de que seguiré escribiendo, eso es seguro.

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¡Muchas gracias!

30 publicaciones.

Sobre Zahorí Balmaceda

Cineasta. Autora de "Saoirse" y "Little Sadie".