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Análisis Blade Runner (Final Cut) – Parte dos

La segunda parte del análisis de Blade Runner de Ridley Scott, la película que revolucionó la ciencia ficción.

Tiempo de lectura: 8 minutos

Escrito por Alejandro el 27/09/2021
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Continuamos el análisis de Blade Runner, con su ambiguo desenlace y el análisis técnico de la película.

Lágrimas en la lluvia

El enfrentamiento final entre Deckard y Batty está cargado de tragedia y dolor, sobre todo por el lento camino a la muerte de este último, quien pasa de la ira por la muerte de Pris y sus demás camaradas, para seguir con una macabra persecución a un Deckard desarmado y herido, y termina con un enfrentamiento en las azoteas de la ciudad, con Batty aceptando su destino, perdonando la vida de Deckard y llegando a su fin tras su inmortal discurso de las lágrimas en la lluvia.

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Naves de ataque en llamas más allá del hombro de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Hora de morir.

Roy Batty

Un discurso que impacta y queda grabado en el espectador. Batty logra parar el espiral de violencia en el que estaba inmerso, logra contemplar y valorar las experiencias que vivió en su corta vida y deja un amargo sabor al expresar la pérdida de esos maravillosos momentos con su muerte.

Batty muere en paz y libre (con una simbólica paloma volando con su muerte), demostrando que los replicantes son seres empáticos y con libre albedrío. Deckard, por su parte, también alcanza la libertad, y parte junto a Rachel con rumbo desconocido, rompiendo otro ciclo en el que están envueltos los personajes, el de la soledad.

La naturaleza de Deckard

Queda una gran pregunta por resolver, ¿es Deckard un replicante? Sin ser categórico en la respuesta, todo apunta a que en el Final Cut Deckard sí es un replicante.

Hay muchos detalles que podrían dar cuenta de esto: las fotos antiguas de la familia de Deckard (muy propias de un recuerdo implantado), la pregunta de Rachel sobre si le han hecho el test de Voight-Kampf, el fugaz brillo en los ojos en una escena con Rachel y, por supuesto, el sueño del unicornio.

En un momento, Deckard tiene un sueño de un unicornio blanco corriendo, el que podría no tener mayor implicancia en la historia de no ser porque al momento de su escape final, Deckard descubre que Gaff, el agente con el que colaboraba, le dejó un unicornio de origami en su departamento. ¿Cómo sabía Gaff que Deckard soñaba con unicornios?

Esta escena solo aparece en este corte, mientras que en Domesic Cut la naturaleza de Deckard es más ambigua, sin dar una respuesta clara.

La simbología de Blade Runner

Por otra parte, también es loable la cantidad de símbolos y mensajes sutiles que contiene la película. Este lenguaje visual permite dar aún más profundidad al argumento y aumentar las interpretaciones del mismo.

Así, hay constantes referencias a los ojos de los personajes, desde las primeras escenas con los ojos de Batty viendo la ciudad de Los Ángeles, los problemas en la visión de Tyrell y el brillo en los ojos de los replicantes. La interpretación más rápida de esto es que los ojos son considerados el espejo del alma, y su brillo vacío en los replicantes podrían implicar la ausencia de esta.

Dentro de la arquitectura de Blade Runner, destaca el imponente edificio de Tyrell, una especie de pirámide escalonada similar a un Zigurat de Mesopotamia, el cual se puede interpretar como un puente entre la tierra y el cielo o como la morada de los dioses, reforzando la idea o el deseo de divinidad de Tyrell.

Así, la película está plagada de simbolismos con múltiples interpretaciones, tanto filosóficas como religiosas y que enriquecen su contenido.

El arte de Blade Runner

La película no solo entrega un espectacular ejercicio de análisis e interpretación de su trama, sino que es una hermosa joya visual que complementa de manera perfecta el guion. La película conjuga de manera perfecta el diseño de producción, la fotografía y la banda sonora, logrando transportar al espectador a este universo cinematográfico.

En primer lugar, la película tuvo una base firme y consistente gracias al arte conceptual creado por Syd Mead en colaboración con Scott. La visión futurista de Mead, quien se apoyó en obras como Metrópolis de Fritz Lang o el cuadro Nighthawks de Edward Hopper, logró desmarcarse de todo lo antes visto en el género.

Syd Mead con sus ilustraciones y diseños de vehículos policiales, calles llenas de humo y neón y gigantescos edificios corporativos logra transportar a este futuro sucio, colapsado y decadente, y tal fue su fuerza visual y conceptual que fue uno de los principales precursores del cyberpunk. El equipo artístico al completo plasmó de manera perfecta estas ideas, con efectos visuales bien logrados y maquetas detalladas e impresionantes que permitieron hacer realidad la visión de Mead y Scott.

Otro aspecto sublime de Blade Runner es su fotografía, a cargo de Jordan Cronenweth. Su meticuloso trabajo se fundamentó en el manejo de las luces y sombras, logrando plasmar la estética del cine negro y la atmósfera de misterio y soledad en los personajes.

Cronenweth hizo que los personajes vivieran en penumbras y sombras y que la poca luz que se ve fuera fría y artificial, adquiriendo calidez solo cuando la historia lo necesitaba. Los característicos neones de Los Ángeles del futuro y los imponentes avisos publicitarios son las únicas fuentes de luz en esa ruinosa y mojada ciudad, completando la inmersión en el universo de Blade Runner.

Todo esto se corona con la banda sonora de Vangelis, los sintetizadores del griego son el complemento perfecto para el apartado visual, con sus melodías melancólicas y misteriosas, logrando dotar a la cinta de una triste belleza en la cual se sumerge el espectador.

El altísimo nivel técnico de la película logra convertir su ritmo pausado (una de las mayores críticas que se le hacen a la cinta) no sea cansador, ya que la puesta en escena es tan espectacular e hipnotizante que se agradece tener tiempo para contemplarla.

Conclusión

Blade Runner es una película sublime, que creó un universo decadente y frío, pero que contiene belleza y espectacularidad. Una obra llena de interpretaciones y con un apartado visual pionero e hipnotizante, que se convirtió en una obra imprescindible dentro de la historia del cine y la ciencia ficción.

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Sobre Alejandro

Fanático de DC Comics, el futbol y el cine.