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Reseña temporada 1 Mindhunter (sin spoilers)

La serie de Netflix, Mindhunter, nos muestra en 10 episodios cómo Holden Ford, Bill Tench y Wendy forman la Unidad de Análisis de Conducta del FBI.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Escrito por N00BMASTER69 el 05/09/2019

Los seres humanos somos extraños y cada uno es un mundo distinto, puedes encontrar de todo, gente buena, gente no tan buena, o de plano muy mala, rayando en maldad pura sin filtro. En esta última categoría caen los asesinos en series, individuos que desde muy pequeños se encuentran perturbados, bien sea por educación, por problemas en el entorno donde fueron criados, enfermedades mentales, o sencillamente trastornos de psicopatía.

Lo extraño es que estos seres tan viles causan una enorme fascinación en la sociedad, al grado de que asesinos como Charles Manson llegó a tener un culto de seguidores, o Ted Bundy, que tuvo un grupo de admiradoras, siendo que asesinaba específicamente mujeres.

El hecho de que una persona pueda tener esa clase de pensamiento puede parecernos inconcebibles, pero he ahí el gancho del asunto. Probablemente, a finales de los años 70’s, John E. Douglas, agente del FBI, se hizo un planteamiento similar y quiso entender a convictos que ya se encontraban tras las rejas, por que entendiendo su raciocinio serían capaces de evitar crímenes futuros. De esto se trata la serie que nos convoca el día de hoy, Mindhunter, la cual está disponible en Netflix, pero hoy nos limitaremos a la primera tanda de 10 episodios, los cuales fueron lanzados en 2017.

Ambientada en el año 1977 y protagonizada Jonathan Groff, un negociador del FBI llamado Holden Ford (basado en Douglas), Holt McCallany como su compañero veterano en la agencia, Bill Tench (Basado en Robert K. Ressler) y Anna Torv como Wendy, una psicóloga (basada en la Dra. Ann Wolbert Burgess), la serie nos cuenta cómo se formó la Unidad de Análisis de Conducta de dicha entidad gubernamental estadounidense.

En aquel entonces no estaba acuñado el término de «asesino en serie», por lo tanto era muy difícil que permitían que en la agencia existiera un departamento que se dedicara a entrevistar reos que ya se encontraban encarcelados, en su lugar preferían orientar sus esfuerzos a capturar a los que se encontraban aún en las calles. 

Lo bueno

La serie tiene un nivel de producción impecable, digno de películas de Hollywood y, de hecho, cuenta con uno de los directores (quien también ejerce como productor ejecutivo) que nos ha regalado cintas de culto como Se7en o Fight Club, David Fincher. La calidad, en ese aspecto, está más que garantizada, y vaya que se cuidan los aspectos técnicos. Cabe destacar (a manera de curiosidad) que desde 2009 Fincher estuvo intentando convencer a HBO de producir esta serie, a lo que estos respondían que a nadie le interesaba una serie protagonizada por dos detectives blancos. En 2013 lanzarían True Detective, con exactamente esta misma premisa.

Las entrevistas que realizan con los convictos son excelentes, están sumamente bien logradas y muchas incluso igualan a las versiones reales (recordemos que mucho del material de este show viene directamente del mundo real), logrando un grado de inmersión considerable, que invita a continuar viendo lo que sigue.

El cast de los asesinos está muy bien hecho, los actores emulan de manera perfecta a sus contrapartes de la vida real y se nota el grado de estudio que tuvieron en la preparación del papel. Recomiendo buscar en la web vídeos comparativos donde se observa la serie lado a lado con los vídeos reales.

Lo malo

El protagonista principal, Ford, interpretado por Jonathan Groff, es sumamente tóxico y difícil de relacionarse con él, no llega al nivel de sus compañeros Tench y Wendy. Hay ciertas escenas protagonizadas por él que me fueron inevitables no sentir molestia al verlas.

Las historias secundarias son sumamente sosas, como por ejemplo todas las que envuelven a Deborah (Hannah Gross), la novia de Holden, las cuales se sienten sumamente innecesarias y la gran mayoría del tiempo nos brinda escenas de sexo o como ella es maltratada por su pareja, quien se supone está bajo estrés y expuesto a individuos con conductas  bastante perturbadoras que desequilibran su debilidad emocional, pero al no estar bien interpretado por Groff, son simples muestras de machismo muy fuera de tiempo.

Si estás dudando si entrarle o no a este show, aprovechando que recientemente lanzó su segunda temporada, considera que cuenta con gran gozo de la crítica y el propio Fincher expresó su deseo de que continúe por 5 años más, por lo que es buen momento para ponerse al día.

Si equilibramos los aspectos negativos que pudiesen llegar a tener versus los aspectos positivos, el segundo gana sin duda alguna cuando los pones en una balanza.

Te recomiendo verla, es una serie bastante buena y bien lograda.

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