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Reseña Schindler’s List: Un documental dentro de una bella película

Diversas películas han tratado de retratar la crueldad contra los judíos en la Alemania Nazi, pero ninguna lo ha hecho tan bien como Shindler's List.

Tiempo de lectura: 5 minutos

Escrito por Felinesio el 22/07/2020

El cine ha visto muchas películas que hacen un recorrido por la vida de los judíos durante la segunda guerra mundial en la Alemania Nazi. Por nombrar algunas «actuales» tenemos Jojo Rabbit, El niño con el pijama a rayas, El Pianista, etc. Sin embargo, en 1993 se estrenaría una película que sería de las primeras en lograr un acercamiento tan humano hacia lo que vivieron los judíos en esos años: La lista de Schindler. 

Alerta de spoiler sobre momentos clave de la película 

Como ya adelantamos, este film parte en pleno mandato de Hitler, durante la segunda guerra mundial. Tempranamente se nos presenta a Oskar Schindler, un alemán miembro del partido nazi el cual llega a la ciudad de Cracovia a hacer dinero. Bajo esta premisa forjará una empresa con empleados judíos para perseguir sus propias ambiciones monetarias. 

A medida que avanza la película, el personaje de Shindler se va haciendo más interesante, siendo uno de los puntos más atrayentes la evolución de este: pasar de ser un hombre cegado por el dinero a salvar a más de 1.000 personas, es sensacional. 

Una de las cosas más atrayentes de su evolución, fue cómo al comienzo de la película él entra en una habitación de hotel y dice: «No podría ser mejor». Ello mientras se contrapone con la escena de un grupo de judíos ingresando a sus «nuevas» residencias mientras dicen: «Podría ser peor». Este detalle en la dirección de Steven Spielberg es genial, pues remarca el desinterés y desconexión de Shindler por todas las injusticias de la época. 

Su metamorfosis continuaría en la interacción con su contador judío, el cuál intenta darles trabajo a los suyos para salvarlos. Pero el quiebre emocional de Shindler se muestra en una de las escenas más recordadas de la película: La niña de rojo. En todo el plano blanco y negro, se cuela una niña corriendo con un abrigo rojo. Ella, sin poder hacer nada por salvar su vida, solo corre arrastrando la sangre de su pueblo, dejando una marca en Shindler. 

Y es que, en palabras del mismo director, esta escena simboliza el cómo Estados Unidos sabía del Holocausto, y decidieron no hacer nada. 

 «Era tan obvio como una niña vestida con abrigo rojo, caminando calle abajo, y a pesar de ello no se hizo nada, como bombardear las vías férreas alemanas. Nada se hizo para detener la aniquilación de los judíos europeos»

Steven Spielberg 

Así, nuestro protagonista entiende que él sí puede hacer algo por ellos, y lo hará cueste lo que cueste. 

Y para finalizar el cambio de Shindler, nos encontramos con otra genialidad del director, haciendo que está película sea incluso mejor. Cuando hablaba con su contador sobre los judíos, Schindler comenta: «¿Qué puedo hacer yo?». Pero, sobre el final, destrozado y entre lágrimas, solloza: «Pude haber hecho más, pude haber salvado a más». 

Por otro lado, el largometraje también se encarga extensamente de mostrar el sufrimiento de los judíos. Y aquí es cuando entra el factor de documental que el mismo Spielberg ha confesado que trató de darle a su obra. Pues, durante extensos tramos, la película se centra en exponer todo el dolor de esas familias y personas durante el Tercer Reich. 

Con planos que nos muestran el asesinato explícito de hombres, mujeres, niños y niñas. E incluso el cómo eran quemadas. Mínimo hay una hora de film invertida en exponer cómo se vivía en aquellos días. ¿Esto está justificado? Totalmente, pues, aunque aterre su duración de 3 horas y 15 minutos, no podemos negar que, al no tener un protagonista judío, cómo si es el caso de El Pianistase necesita un extenso puente de conexión emocional con el espectador. Ello también está muy bien logrado, y nos hace, una vez más, sentir rabia por aquellos años. 

No olvidemos tampoco que está película está presentada en un clásico formato de blanco y negro. Una de las razones que da el director es que ello acentúa el carácter de documental y realismo que buscaba dar. Personalmente, este tratamiento del color me parece una muy buena forma de reflejar todo lo que ocurría en aquella época. Todo opaco, sin colores brillantes, solo sufrimiento durante esos oscuros días. De hecho, Spielberg se negó a sacar versiones a color de la película, pues hubiera «embellecido los hechos». 

Por último, no puedo dejar de alabar el gran trabajo fotográfico de Janusz Kaminski, pero, sobre todo, al compositor John Williams, el cual creó una espectacular banda sonora. Además, el trabajo de Liam Neeson como Oskar Shindler es sensacional, más todavía en su escena final. 

Poco más tengo que decir sobre esta película, probablemente sea una de las mejores en retratar cada una de las atrocidades que se cometieron en contra de los judíos. Pues recordemos que Shindler existió y efectivamente salvó a todas esas personas, y años más tarde su historia nos dio esta espectacular obra. Concluyendo, una vez más, la realidad ha superado la ficción. 

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