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Reseña Call Me By Your Name: Una estética perfecta de un primer amor de verano

Estrenada en el año 2017, la adaptación del libro con el mismo nombre fue alabada a más no poder. Hoy te contamos qué es lo mejor de Call Me By Your Name.

Tiempo de lectura: 5 minutos

Escrito por Felinesio el 14/05/2020

Todos hemos tenido un primer amor. O al menos, algún ser nos ha gustado, que como mínimo nos ha dado un bonito -o trágico recuerdo-. ¿Qué pasa cuando tomamos eso y lo juntamos con una excelente historia, más una dirección brillante? Tenemos a Call Me By Your Name. 

El resto ya es historia. Esta película fue nominada a muchos premios y fue alabada por todos. Así que hoy analizaremos qué hace que este film sea único y tan especial.

La inocencia del primer amor 

Rápidamente se nos presenta a Elio; un adolescente de 17 años que va bastante relajado por la vida. Un día, su padre invita a un estudiante de posgrado, Oliver, a pasar el verano con ellos para ayudarle con un trabajo. A partir de ahí la historia comienza a fluir por sí sola, presentándonos sutilmente las personalidades de ambos chicos.

A primera vista resaltan dos cosas, primero, la atracción entre Oliver y Elio. Segundo, son completamente diferentes entre ellos (de hecho, suelen discutir por diferencias de opinión). Quizá eso es lo que haga tan pura la relación que más tarde que temprano entablan entre ambos. Pues a pesar de ser opuestos, de alguna forma quieren aprender y saber más del otro. 

Con ello también está la falta de experiencia de Elio frente a la de Oliver, que aparenta tener unos cuantos años más. Esto genera una conexión interesante entre la madurez y la juventud de ambos personajes. De hecho, André Aciman, el autor original de la historia, dijo lo siguiente: 

Me gusta la mezcla de juventud, madurez, madurez, juventud; que uno dé la energía de la que el otro probablemente carece. Me parece que es mucho más interesante tener esa especie de paridad sublime entre personas; ella tiene 45, él tiene 45.

Así, a pesar de sus evidentes diferencias, se complementan y se atraen. Esto abre la puerta de la sexualidad a Elio, que a medida que más conoce a Oliver, más se interesa en ese mundo.

En esa misma línea, a veces resulta algo confuso los intereses sexuales de ambos, pues ambos interactúan sexualmente con chicas en la cinta. Aunque se entiende que ello es para buscar la atención del otro (más por parte de Elio a medida que avanza la película), eso no quita que, al menos uno de ellos, sea bisexual. Esto añade una diversidad muy grata de ver, especialmente reflejada en los padres del adolescente, los cuales se toman su relación con tanta normalidad, que quisieras que todo el mundo fuese así. 

Con este descubrimiento mutuo, su relación se torna muy real. En el sentido de que simplemente son dos almas que se quieren y atraen. Que sin dudas para Elio es su primer gran amor, un amor de verdad, desinteresado y puro.

La dirección y la estética son sublimes, de lo mejor de ese año. Luca Guadagnino logró una excelente adaptación junto a su equipo, además, el ritmo de toda la película es muy grato y nos conduce por una montaña rusa de emociones. Así mismo los colores, los planos, los vestuarios y toda la estética en general es demasiado espectacular.

Esto se complementa con un elemento esencial en toda película: la música. Probablemente es, en la opinión de su humilde escritor, de lo mejor de todo el film. Ya que la banda sonora transmite todo lo que los personajes no dicen en las escenas. Es cosa de escuchar un fragmento del sountrack para evocar todos los sentimientos de una escena:

No está demás mencionar la muy buena actuación de todo el reparto (además de su muy buena elección para el mismo). Pero el que más destaca es Timothée Chalamet, pues además de ser extremadamente atractivo se roba la pantalla en todas sus apariciones con todo su carisma y naturalidad para interpretar a Elio. 

Inevitablemente, como muchas veces sucede en el primer amor, llegamos a un final que nos deja con un sabor agridulce. No porque sea malo, al contrario. Pero quizá nos hubiese gustado ver un cliché de un final feliz. Aun así, la conclusión de esta historia es lo mejor de la misma, aunque no nos guste admitirlo. La enseñanza final del padre de Elio a su hijo es el mejor dialogo de toda la película: 

Lo que hagas con tu vida es cosa tuya. Simplemente recuerda, tenemos un solo corazón y un cuerpo para toda la vida, y cuando te quieras dar cuenta, tu corazón está agotado y tu cuerpo, llega un punto en que nadie lo mira(…) Ahora mismo, hay pena, dolor; no lo mates, o perderás la alegría que viviste

Sumemos a ello el primer plano final de Elio: mirando la chimenea, destrozado, mientras suben los créditos, tenemos el momento más emotivo de todos y una de las mejores escenas del largometraje. ¿Por qué? Porque ese plano resume todo lo que está sintiendo el protagonista; todo por lo que pasó y por lo que está pasando sin decir ni una sola palabra. Él está recordando todo sabiendo que no volverá jamás.

Call Me By Your Name es una gran película. A primera vista quizá pueda parecer una historia de amor más, pero no lo es. Todos sus apartados están muy bien hechos, además tiene unas enseñanzas tan interesantes y emotivas que simplemente no te puede no gustar. «Llámame por tu nombre y yo te llamaré por el mío»; al final, Elio y Oliver eran una sola alma sin importar sus nombres.

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