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Little Sadie: una canción, balas y Lobos

Editada por Áurea Ediciones y escrita por Zahorí Balmaceda, Little Sadie es una novela sobre una asesinato y una canción

Ktlean Escrito por Ktlean
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No solo de fantasía, terror y ciencia ficción viven los lectores; eso es algo que incluso una editorial centrada en estos géneros, como es Áurea Ediciones, ha ido comprendiendo. En la variedad está el gusto, porque dicha variedad también atrae a una mayor cantidad de lectores.

Sin duda, Little Sadie, la segunda novela de Zahorí Balmaceda, destaca entre sus compañeros de editorial debido a su tema y ambientación. No es el primer libro de temática western que edita Áurea, ya lo hizo antes con Tres balas en la Pampa y Un hombre sin nombre, ambientadas en el norte de Chile, pero herederas claras del género.

A pesar de no ser la primera, Little Sadie sigue siendo minoría entre la profusión de libros de ciencia ficción y fantasía de su casa editorial. Y puede ser justo eso lo que la haga destacar.

¿Qué contienen sus páginas? Los siguientes párrafos intentarán responder esa pregunta.

Disponible en el sitio web de Áurea Ediciones

Thomasville, al sur de Estados Unidos

Es el año 1868 y Lee Brown lleva el único tipo de vida que puede llevar en su pequeña ciudad natal: aburrida y no demasiado feliz. Trabaja en una carnicería junto a uno de sus pocos amigos, Adrian, e intenta mantener la cabeza gacha frente a las golpizas de su padre.

Pero hay un par de cosas que diferencian a Lee Brown de las demás chicas de Thomasville: suele vestir y hablar como un hombre, está secretamente enamorada de su mejor amiga, y toca el violín. Ninguna de esas cosas, sin embargo, evitarán que se meta en problemas, sino más bien al contrario. Una noche, luego de hablar con Dakota, la persona que le quita el sueño, abandona una fiesta a la que asiste todo el pueblo, y comete un error que cambiará su vida y la de sus vecinos.

Pronto, Lee Brown entiende que no le queda más remedio que huir y parte en un viaje sin destino claro, atravesando el bosque. Cuando el peligro que la persigue se siente lejos, se topa con otro peligro, quizás mayor: una banda de forajidos llamada los Lobos de Shawn Skyller.

La balada de Lee Brown

Desde que la protagonista cae en manos de este grupo de criminales, no le queda más remedio que mentir sobre su nombre y sobre su género: pasa a llamarse Ezra Dee y se comporta como un hombre en todo. A pesar de este secreto, es posible ver cómo Lee se va sintiendo cada vez más cómoda entre Shawn y sus compañeros.

Es cierto que en un principio es una prisionera y que luego, cuando le dan la libertad para irse si quiere, no puede hacerlo porque eso significaría perder su posición más preciada. Pero a pesar de esto, se hace evidente con el correr de las páginas que está más cómoda allí de lo que jamás se sintió en su propio pueblo. Hace amigos, se enamora de nuevo, y llega a preocuparse sinceramente por el bienestar de los forajidos.

Una cosa clave, quizás, es que es posible ver a Lee haciendo gala de su talento musical. Su violín y la canción que la persigue desde que salió de Thomasville pasan a ser algo solicitado en torno a la fogata de los Lobos. Ella cumple con ese papel y con otros, ninguno de los cuales le queda incómodo.

Ilustración de portada por Loreto Arluciaga

Otro aspecto importante es la identidad de género de Lee Brown. Y sobre esto hay un punto sobre el que vale la pena detenerse: a medida que la historia avanza, se percibe una falta de reflexión en torno al hecho de esconder que es una mujer. A pesar de estar narrada en primera persona, son muy pocas las ocasiones en que Lee se plantea algún aspecto de esta mentira.

En medio de un momento en que se le pide a la ficción que se haga cargo de estos temas y sea más inclusivo con las personas que no caben en lo supuestamente normativo, es decir: ser blanco, heterosexual y de género binario, la carencia de auto análisis puede parecer un error. Más si a esto se añade el contexto cultural en el que está inmersa la novela.

Sin embargo, esto mismo se puede ver desde otra perspectiva. Lee Brown tiene muy claro quién es y qué le gusta. Es una mujer que se siente más cómoda bajo ropas y rasgos masculinos, porque así fue criada y porque es parte de su personalidad. Tampoco sufre por su homosexualidad. Tiene claro que no es lo “normal” dentro de la sociedad donde vive, pero no sufre ni se martiriza por sentirse atraída por las mujeres en vez de por los hombres.

Es refrescante leer una novela donde un personaje no binario no se odie a sí mismo por su identidad, y que las dificultades que ello puede acarrearle no sean los únicos obstáculos descritos en su historia. El hecho de que Lee Brown sea una persona no binaria es un aspecto interesante y también importante dentro de la novela, pero no solo está definida por esto. Ni siquiera es el conflicto principal.

Lee Brown carga con una enorme culpa, pero no es por ser una chica masculina o por ser homosexual. La culpa que la persigue, donde sea que vaya, es por un asesinato.

Little Sadie y la inspiración en la música

El origen del título de esta novela proviene de una canción folk estadounidense, de autor desconocido, que habla sobre la muerte de una joven, Sadie, a manos de su novio, Lee Brown. Las versiones de esta son muchas; al ser una canción que no le pertenece a nadie, le pertenece a todo el pueblo estadounidense.

Zahorí Balmaceda afirma que la primera versión que escuchó fue la de Bob Dylan, uno de los interpretes más conocidos que le ha dado voz a Little Sadie. La letra le llamó la atención y pronto se puso a investigar más al respecto. De ahí a comenzar a escribir su propia versión de la historia que relata la letra de la canción, no había mucha distancia. Todos los cambios que hizo fue con el fin de darle un trasfondo más emocional.

Fue una casualidad que Little Sadie estuviera a punto de tener una nueva versión, capaz de ponerla bajo el radar de nuevos oyentes: se convirtió en uno de las canciones más recordadas de The Last of Us Parte II. El hecho de que Ellie, la protagonista del juego, fuera una de las referencias usadas para el diseño de Lee Brown en la portada de la novela terminó de establecer los lazos entre The Last of Us y la versión que hizo Zahorí Blamaceda de Little Sadie.

Últimas palabras

Al momento de leer Little Sadie sabía muy poco sobre la canción que la inspiró; ni siquiera quise escucharla antes de terminar el libro. Cuando llegué a la última página, busqué en Youtube y puse la primera versión que encontré: la de The Last of Us Parte II. El hecho de que dicha versión fuera cantada por una mujer, aportó mucho a potenciar las sensaciones que me dejó la novela.

Es importante que deje claro que Little Sadie, la novela, se sostiene por sí sola. No es necesario conocer la canción antes, ni mucho menos la historia de esta. Lee Brown la canta algunas veces y aunque solo leemos la letra, por las descripciones que hace la autora de esos momentos podemos imaginar sin problemas lo que la canción transmite.

Pero si conocemos la fuente de inspiración que tuvo Zahorí Balmaceda para escribir Little Sadie, algo termina de cerrar. El libro adquiere una fuerza que recuerda a los retellings de cuentos de hadas (tan habituales hoy en día): la historia detrás de la historia. Porque la canción es parte del folklore estadounidense, casi una leyenda, y puede esconder cualquier cosa. Ahora, para mí, siempre esconderá el viaje que hace Lee Brown con el fin de perdonarse a sí misma.

Esto, junto con el cariño que se ganan fácilmente muchos de los personajes (Hope, Shawn, Leroy, Sadie, la misma Lee Brown) y la prosa ágil y emotiva de la autora, hacen de este un libro que no olvidaré nunca, tal como nunca se olvida del todo una canción.

Las canciones son historias. Es fácil aprender una canción, porque son creadas para eso.

Little Sadie, pág. 298

Ktlean
37 publicaciones.

Sobre Ktlean

Leo demasiado y de a varios libros al mismo tiempo. También escribo historias de fantasmas y gente que sueña con ser detective, las que publico en Wattpad para sentir que me leen.