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La Manada: masculinidad tóxica y problemas de identidad

El crimen de cinco adolescentes hormonales atrapados en una sociedad machista, eso es lo que narra La manada, de María del Mar Ramón

Tiempo de lectura: 5 minutos

Escrito por Muerto el 18/04/2022

Paradójicamente, el término «manada» se ha vuelto popular en el último tiempo por todas las malas razones por la que algo puede saltar a la fama. Al oír aquello, de seguro la mayoría de la gente piensa en el brutal y horrible caso de abuso español del que no hace falta entrar en detalles. El simple hecho de haberlo apodado así ha provocado mucha controversia, pues, de cierta, se le intenta quitar la peor parte: un hecho que fue totalmente premeditado.

La Manada hace referencia a animales salvajes, seres sin conciencia, pero el caso no fue así. Al contrario. Y eso es lo peor. Ellos lo pensaron, querían hacerlo.

La novela de la autora feminista María del Mar Ramón lleva el mismo nombre de este horrendo suceso. No está inspirando en él, pero tampoco está lejos de parecerse. Igual que en la realidad, la obra ficcional habla sobre un grupo de hombres que comete un crimen a raíz de una sociedad machista y las ideas colectivas de lo que es ser un hombre. Cambia el contexto, ya que son adolescentes tratando de encajar en una sociedad, pero el móvil que impulsa las acciones es el mismo: la masculinidad tóxica.

Los mangos más dulces siempre se pudren en el pasto.

María del Mar Ramón

Argumento

Hache es un chico de 15 años de bajo perfil, no es muy inteligente, pero tampoco es tonto, no es alto ni bajo, no le gustaba hablar, pero tampoco lo detesta: es un muchacho común, promedio, simple, olvidable hasta cierto punto. Vive en un sector acomodado y asiste a colegio de elite, liberal. Su familia es «progre», sin embargo, luego de que su madre descubre que su marido tiene un segundo hijo al que ha ayudado económicamente por años, todo el paraíso se derrumba.

Su madre imaginaba que su esposo podría tener una amante, igual que la mayoría de los hombres de su alrededor, igual que su padre. Ella consideraba que algún día su marido podía acostarse con una secretaria o una de sus nanas en su propia cama, y estaba dispuesta a perdonarlo si lo descubría. No obstante, el hecho de que lo haya ocultado por tanto tiempo y haya ayudado por años al hermanastro de su hijo, fue un golpe que su orgullo no logró soportar. Envió a Hache donde su mejor amigo e increpó a su pareja esa misma noche.

Inmediatamente después de que sus padres se separan, Hache y su madre dejan sus lujos a las fueras de la ciudad y se mudan a un pequeño departamento, ubicado en lo que podría ser la capital de cualquier país de Latinoamérica. El joven no solo experimenta el hecho de cambiarse de casa y el rompimiento de su familia, pues también tiene que acostumbrarse a su nuevo colegio municipal solo para hombres. Hache cambia mundo mixto y liberal, por un sector de escasos recursos, religioso y lleno de hombres que se comportan como animales.

Poco a poco comienza a adaptarse a este lujar salvaje en donde todo es distinto, tiene que aprender a como relacionarse desde cero y acostumbrarse a las reglas y desconfianzas de sus profesores. Le cuesta convivir con hombres que no respetan a nadie y ven a las mujeres como objetos, trofeos de carne para saciar sus instintos.

Más temprano que tarde, Hache termina llegando a una pandilla que, progresivamente, lo llevará a cometer un inimaginable crimen: el asesinato del que algún día fue su mejor amigo.

Sobre la novela

Sin lugar a dudas, la autora colombiana trata de forma inteligente una gran variedad de temas. Para empezar, retrata a la perfección la desigualdad económica y social propia de las ciudades de Latinoamérica, el hecho de que un par de calles separen a las drogas y la violencia de la prosperidad y las familias modelo. Hache se ve enfrentado a un mundo completamente nuevo, viaja por primera vez en bus, se pierde en la ciudad y ve la realidad fuera de la burbuja de privilegios en la que lo tenían encerrado.

La historia es narrada en dos tiempos, por lo que los spoilers no son algo tan grave. Desde la primera página sabemos que Hache mató a su mejor amigo luego de darle una brutal golpiza. Sus nuevos amigos lo apoyan mientras muele a la persona que con quien creció y pasó los mejores momentos de su infancia. Desde ahí, los cinco adolescentes huyen a medida que la autora va narrando cómo el protagonista fue experimentando su metamorfosis hacia su lado más primitivo. El hecho de saber cómo es que alguien pudo cambiar tanto, mezclado con las ansias de justicia tras la muerte de Juanin hace que no quieras soltar el libro por nada del mundo.

Y, por último, lo más importante: la forma de retratar la masculinidad.

Se nota la reflexión de la autora. La forma en la que describe el mundo masculino es asertiva y muy real. Un poco desagradable, pero verídica. Los compañeros de Hache son como cualquier adolescente de 15 años: impulsivos, emocionales y rebeldes; lo cual, sumado a un mundo excesivamente restrictivo que trata de obligarlos a seguir pautas de comportamiento, saca a flote sus peores actitudes. El protagonista hace lo necesario por sobrevivir e intentar encajar en un mundo hostil, es ingenuo y fácil de manipular. Su gran sentimiento de abandono lo lleva a seguir a a los demás.

En síntesis, La Manada es una gran novela, muy cruda, violenta, pero real. Abrumadoramente real. Narra realidades que muchas veces ignoramos, pero que, cada cierto tiempo, salen a la luz a través de casos como el crimen español que es llamado de la misma forma.

Cualquier persona debería leerla. No obstante, si eres hombres, te puede servir mucho más.

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