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Ion Fury: Reseña

3D Realms y Voidpoint regresan con Ion Fury, un FPS que representa más que una evolución de Duke Nukem 3D, y juegos similares.

Tiempo de lectura: 8 minutos

Escrito por Diego Sandoval el 13/08/2020
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En 1992, un joven llamado Ken Silverman jugó Wolfenstein 3D, y quedó tan maravillado con el juego, que decidió hacer él mismo un programa inspirado en la obra de Id Software. Dicho juego se llamó Ken’s Labyrinth. Luego de lanzarlo, Ken decidió crear un motor gráfico más potente que el usado en el juego anterior.

Este motor sería tan avanzado, que permitiría niveles más grandes y complejos que el propio Wolfenstein 3DDOOM. También permitiría una interacción mayor en los escenarios, elementos destructivos, un sistema de inventario mejor, y técnicas que crearían un 3D más avanzado. Luego de mucho tiempo, Ken terminaría este motor y lo bautizaría como el Build Engine.

Para fortuna de Ken, en el tiempo en que estaba trabajando en el Build Engine, él también era empleado de 3D Realms. Este estudio supo darle un gran uso de las características del Motor en Duke Nukem 3DShadow Warrior. Después, Monolith Productions lo usaría para Blood. Con estos 3 juegos, prácticamente se creó una trinidad alrededor de esta tecnología.

Hacer hincapié en la trayectoria de esta herramienta es importante, porque el año pasado recibimos un nuevo hecho con esta herramienta. Con todo el apoyo de 3D Realms, este juego es todo lo que debió haber sido Duke Nukem Forever. Sin más preámbulos, hablemos de Ion fury.

Shelly “BombShell” Harrison y su mundo

Este juego es una precuela de BombShell, un shooter de vista aérea con tintes de Action Rpg. Desarrollado por Voidpoint y 3D Realms, no es un juego tan rescatable, pero estos desarrolladores decidieron seguir aprovechando su universo para esta historia.

Ion Fury, como cualquier FPS de los 90, nos mete de lleno en su acción sin tanta explicación. La acción comienza cuando un grupo Cyborg/mutante, comandados por el Dr. Jadus Heskel, empiezan a atacar a la ciudad futurista de Neo D.C. La agente de la Global Defence Force, Shelly “BombShell” Harrison, se encontraba en medio de este ataque, y decide hacerle frente a estas fuerzas del mal, ella sola.

No esperes para nada una trama profunda o muy presente, esto es un FPS de antaño puro y duro, con una protagonista muy carismática a decir verdad. Al igual que en Duke Nukem, o Lo Wang y Caleb en Shadow Warrior y BloodShelly es muy buena tirando frases que enganchan, junto con muchas bromas.

Como dato de interés, Shelly iba a ser un personaje secundario en Duke Nukem Forever, pero con todo lo desastroso que fue ese desarrollo y sus constantes cambios, ella fue descartada. La voz del Dr. Jadus Heskel es interpretada por Jon St. Johnson, quien también es el actor de voz de Duke Nukem.

Dispara y luego pregunta

Ion Fury toma como base los juegos desarrollados con el Build Engine, inspirándose en todas las virtudes de esos juegos.

El juego cuenta con un armamento muy variado. Tenemos una Macana con electricidad que se usa para algunos puzzles (se puede usar para ataques cuerpo a cuerpo pero no es muy efectiva). Hay un Revolver, que tiene una función secundaria de disparar más de un tiro por segundo. Otra arma es una Escopeta muy fuerte, que es capaz de disparar granadas. Siguiendo con unas Uzi con balas que queman.

Entrando entre el armamento más especial, encontramos una Ballesta con buen nivel de ataque que es capaz de disparar muchas flechas. Luego tenemos una Minigun, con una fuerza letal para enemigos grandes. Finalmente tenemos explosivos como granadas y minas de proximidad, muy potentes si se saben usar.

Las armas del juego son muy divertidas de usar, aunque al principio cuesta saber qué arma es ideal para cada tipo de situación.

Igual que en Duke Nukem 3D y los juegos antes nombrados, tenemos un sistema de inventario en donde podemos portar botiquines, radares, y numerosos ítems para ayudarnos en la aventura. También hay ítems que potencian nuestros atributos en momentos determinados, para hacer frente a los enemigos.

El uso del Build Engine en este juego es beneficiado por herramientas como Eduke 3D, que permite usar las máquinas de ahora para crear escenarios más grandes que los que se hacían en los 90, aparte de dotar el programa de texturas con más detalles y sprites con un pixel-art de primer nivel.

Los enemigos en Ion Fury no son tan variados inicialmente, pero en los últimos compases la variedad se dispara, debiendo buscar más estrategias para abatirlos.

La estructura de los niveles y su progresión de esta misma se sostienen bajo el concepto del Key Hunting, es decir, que habrá que explorar el escenario buscando llaves (tarjetas en este juego) para abrir puertas que bloquean nuestro paso. Esto puede ser tedioso en escenarios más grandes donde uno se puede perder con facilidad, pero con el tiempo uno se acostumbra.

El juego se estructura en episodios. Los primeros son una buena forma de introducirnos en la acción, aunque luego se hacen algo monótonos con respecto a ambientación. Eso sí, en los niveles cerca del final, la dirección de arte varía más.

La banda sonora de Ion Fury apuesta por la electrónica con tintes noventeros, ayudando a meternos de lleno en la ambientación de su mundo de buena forma.

Todo lo bueno de Ion Fury hace que sus falencias casi desaparezcan. En esos momentos donde la acción está muy presente, cuando hordas de enemigos nos atacan, debemos aplicar todo lo aprendido. Además, Shelly es súper veloz, por lo cual la sensación de agilidad es muy fuerte.

Compilando el programa

Ion Fury es todo lo que debió haber sido Duke Nukem Forever. No solo eso, también evoluciona lo visto en Blood Shadow Warrior, sacando partido de los PC de ahora para darnos un FPS muy refinado para nuestro teclado y ratón. Si eres un fan del género, es muy recomendable, pero si tienes experiencia en él, lo mejor es jugarlo en las dificultades más altas.

Lo interesante que deja Ion Fury, es que creó una tendencia de hacer videojuegos nuevos con motores gráficos antiguos. De hecho, precisamente 3D Realms anda produciendo Wrath: Aeon of Ruin, un FPS hecho con el motor gráfico del primer Quake, que tiene una muy buena presentación.

Ion Fury está disponible en PC, PS4, Xbox One,Switch. Es recomendable la versión de PC por las opciones que esta ofrece en términos de performance y gráficos, así como el uso del teclado y mouse, que dan un control más preciso. El accesoesta versión es muy bueno también, porque este juego no exige casi nada, por lo que corre en cualquier computador.

Estamos viendo una tendencia de ver varios videojuegos que tributan a los FPS de la vieja escuela, y se puede decir que hay varios de estos juegos que comprenden la esencia de esos grandes clásicos, aportando nuevas ideas. Es una tendencia que hay que seguir bien de cerca.

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Sobre Diego Sandoval

Conocido también como Dr. Cayman en la web. Soy un amante del arte en todas sus corrientes y por sobretodo del videojuego. Actualmente me dedico al arte digital y al diseño de videojuegos. Puede que en una vida pasada pude haber sido un doctor de la plaga o un loco de remate.

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