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En la mente de Alan Moore: Parte dos

Alan Moore es un prodigio de los cómics. Su legado es increíble, guardando un sitio en la historia del cómic y la escritura. Aqui su vida

Tiempo de lectura: 5 minutos

Escrito por Esteban Beaumont el 27/10/2020
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Revisamos sus inicios, sus obras cumbres, hoy toca revisar el lado oscuro de la luna. Alan Moore es mucho más profundo de lo que vemos a simple vista (pese a que a simple vista es profundísimo) y trabaja con tantas capas que cada re-lectura implica descubrimientos nuevos. Nos metemos a la cabeza de Alan Moore en esta segunda parte del perfil sobre el escritor más aplaudido de la industria.

Segundo acto

Para Moore, la película de V the Vendetta carecía de anarquismo y del fascismo del gobierno autoritario, por eso fracasó. Al leer la novela gráfica dilucidamos que Moore le pone mucho énfasis a eso. En inglés, aprovechó la historia para mandar una carta contra el gobierno de Margaret Thatcher, contra el alza del Partido Nacional en Gran Bretaña y una señal de advertencia ante la creciente persecución a homosexuales y la pérdida de privacidad.

¿Recuerdan que les pedimos que recordaran que la historia está ambientada en los 90? Bueno, diez años antes que esta década, Moore puso cámaras en todas las esquinas dentro de sus viñetas, según él era una forma de representar que las calles estaban bajo el control de un gobierno autoritario. Para los años 90, Inglaterra tenía instaladas cámaras de seguridad en casi todas las ciudades importantes. Premonitorio.

Alan Moore siempre ha sido consecuente con su manera de ver el mundo. Anarquista, defensor de luchas humanitarias como el Alzheimer, sus acciones se respaldan con sus historias, las cuales no solo entretienen, sino que buscan que el lector haga al menos la mitad del trabajo. 

Las historias de Moore son sumamente ambiciosas, críticas y transformadoras. En Lost Girl, las protagonistas se involucran sexualmente en el marco de una sociedad conservadora y reprimida. No es casual que sus personajes sean niñas de las novelas juveniles más importantes de Inglaterra. From Hell muestra un Jack el Destripador sumamente machista y misógino y, si bien la historia transcurre en 1888, refleja fielmente actitudes de hoy. En 1988 escribe un poema llamado El espejo del amor, una historia inspirada en los homosexuales y el trato que reciben.

Pocos autores y autoras han visto su obra trascender y convertirse en piezas claves de la cultura pop, en esto, el aporte de Alan Moore es inconmensurable. No solo sus obras han trascendido, él mismo, como figura, también lo ha hecho. Tal vez la barba, el pelo y los anillos lo han ayudado.

Tercer acto: Ocultismo

Alan Moore es tan intrigante como sus obras, excéntrico a más no poder, tiene una cercana relación con el ocultismo y se autodenomina como un chamán. No porque invoque espíritus (más le gustaría), sino porque define al arte como magia, manipular símbolos (palabras) para lograr cambios en la conciencia.

Durante la escritura de From Hell, Moore dedicó cada segundo libre a la magia ceremonial, o como él la llama, magia del caos. Con esta faceta creó el Gran Teatro Egipcio de las Maravillas de la Luna y la Serpiente, junto con esto, creó una buena cantidad de actos de magia ceremonial. Estos detalles fueron dados a conocer en El Libro de la Serpiente: los libros iluminados de Alan Moore, donde vemos alguno de los textos utilizados por Alan Moore y sus amigos para sus performances mágicas.

Los rituales sagrados componen una variopinta colección perturbadora, por decirlo menos, y todo se enmarca en la devoción de Glycon, un Dios viperino de rostro humanoide relacionado con la fertilidad y la sanación.

De origen macedonio, Moore justifica su adoración a esta serpiente para representar una ficción, una farsa desde el inicio de los siglos. Glycon es ficticio como la palabra, pero al pensarse pasa a ser real.

Previo a la caída del telón, DC sacó una nueva serie centrada en Rorschach, el protagonista de Watchmen. Forastero en su propia obra, Alan Moore se mantiene escéptico a su futuro, luego de dejar definitivamente las historietas.

Cuando la década que tardó en escribir Jerusalén hacia pensar que se mantendrá inactivo por algún tiempo, sus primeros juegos con el cine dirigiendo The Show, mantienen a los fanáticos del inglés atentos y expectantes. Se sabe poco de esta peripecia en la gran pantalla, pero entre ese enredado y largo pelo, se esconde uno de los cerebros más enigmáticos que los cómics le han dado a la humanidad. 

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Sobre Esteban Beaumont

Comiquero y Cinefilo. Fanático de DC. Mantengo una relación de amor y odio con el genero de terror. Puedo completar casi cualquier dialogo de Los Simpsons. Hablo de cine en Otra Toma, un podcast de Spotify. Comento todo lo que veo y leo en Twitter