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The Terrifying Mind of Junji Ito: El Diario Gatuno de Junji Ito: Yon y Mu.

La adaptación a los gatos, animales místicos, tiernos, siniestros y respetables. Un viaje introspectivo en la piel de Junji Ito.

Tiempo de lectura: 5 minutos

Escrito por FanoPetrikov el 02/02/2022

La historia ha hecho de los gatos unos seres entrañables y ambiguos. Desde los egipcios que han tenido roles en la sociedad, tanto como seres espirituales y mágicos, hasta mascotas tiernas y mononas. Y es que, de alguna manera, los gatos logran entregar una impresión indeterminada; por un lado está la ternura y por otro lado el misticismo.

Hoy en día el rol de los gatos es meramente hogareños. Además, en el último tiempo han tenido un impulso social respecto a sus tenencias y cuidados, e incluso se hacen hasta ferias dedicadas a ellos, ya que no es extraño que en muchas casas alrededor del mundo haya gatos comprados, adoptados y rescatados. Pero mientras acá en occidente son vistos como una excelente compañía y desarrollan apegos con sus dueños, en oriente el panorama es distinto.

Para los países orientales los gatos, y los felinos en general, son animales que inspiran un respeto único e invitan constantemente a la reflexión y la contemplación de la vida que llevamos. Sus formas de ser, sus actitudes, su calma y relajo, son interpretados (al igual como la mayoría de las entidades naturales) como un espectáculo que invita a la meditación.

Junji Ito, uno de los próceres del manga del terror, no es la excepción. Con eso en mente y fiel a su estilo, nos entrega el mangaEl diario gatuno de Junji Ito: Yon y Mu, un relato de su día a día en su hogar junto con su esposa y sus dos gatos. Compuesto por un tomo publicado en el 2009, fue traído al español el 2015 por Tomodomo Ediciones.

Vademécum

El relato parte con Junji Ito comentándonos en cómo va su vida: está trabajando en nuevos proyectos, se compró una casa y se fue a vivir con su señora. Todo anda de bien y de alguna manera nos muestra que, independiente de lo estresante de su trabajo, se siente pleno.

Pero esta sensación de calma se verá alterada por su esposa, quien le ha comentado que se traerá a Yon, el gato que vive en casa de sus padres y que necesita un nuevo hogar. Ito se opone rotundamente, protesta que no durará más de dos viñetas, para luego acatar finalmente la decisión. Junji sabe quién es Yon, lo recuerda, pues es uno de los tantos gatos que conoce que tienen cara de demonio. Además, adoptarlo va contra su determinación como amante de los perros.

Pero eso no será lo único, sino que su esposa decidirá traer otro gato para hacerle compañía a Yon y así evitar que se sienta solo. Mu será el nuevo integrante de la casa, un gato precioso y mucho más mono que Yon, quien terminará de concretar la pareja de felinos que acompañarán a Junji Ito en un viaje externo e interno sobre cómo cuidar y aprender a vivir con gatos.

Desmembramiento

Este tomo sale de lo que nos tiene costumbrado el autor en cuanto a trama. Esta obra no logra considerarse como biográfica, pero sí como una muestra de cómo Ito sobrelleva el día a día, porque lo que sí nos ofrece es un espacio en la mente del autor.

A pesar de que uno piensa que Junji Ito debe ser un personaje que maneja el terror constantemente y que empíricamente debe tener acceso constante a material que le permita crear su contenido, esta obra nos muestra lo metódico e introspectivo que puede llegar a ser; incluso, nos muestra el lado más tierno y humano del autor.

El proceso interno de adaptación a estas mascotas, que abarca no solo su espacio personal, sino que también su ambiente, su economía, su cognición y su emocionalidad, es reflejado de manera original en el manga. No pierde Junji así su capacidad de dibujar gestos que puedan rozar lo tétrico, ni tampoco la exageración de algunos movimientos. Nos regala también dentro del relato una visión de cómo se ve a sí y a su esposa.

Los gatos son otro asunto, puesto que independiente de que no nos topamos con nada novedoso respecto al actuar de un gato, sí nos entrega la siempre variante y subjetiva forma que tienen estos de hacerse querer y contemplar por sus dueños. Acá es donde el lector engancha, puesto que no es el factor ternura lo que atrapa a quien aprecia la obra, sino que son los aprendizajes y cambios que estas mascotas generan en su dueño lo que nos aprieta el pecho y nos hace reír.

Epitafio

Si tuviésemos que lanzar a Junji Ito a su imagen pública, podríamos buscar el terror dentro de este tomo y posiblemente lo encontremos, pero este terror no está representado en lo grotesco y siniestro, que es a lo que nos tiene acostumbrado. Está más centrado en un horror lovecraftiano, donde no existe nada palpable a lo que temer;  su núcleo es la incomprensión y la preocupación.

Estéticamente el manga no deja nada que desear. El tomo nos entrega solidez. Hay que considerar que Tomodomo no lo reproducirá más (por ahora) por temas de licencia (así que si lo ves por ahí, cómpralo).

Si tuviéramos que elegir unas últimas palabras para describir este trabajo, sería la consideración de que El Diario Gatuno nos invita a un viaje de un hombre acostumbrado al terror, a enfrentarse a una incomodidad de lo desconocido en su vida, y que sin querer, se nota, se encontró con una de las partes más valiosas del misterio de la existencia.

 

«Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre»

Victor Hugo

Sobre FanoPetrikov

Filosofía barata, teoría sin fundamento, creador de inutilidades, escupidor de tonterías, dependiente emocional, una persona muy desdichada.

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