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«Número equivocado»: la pérdida de los límites

Kati Lincopil trae ocho relatos para leer de una vez y adentrarnos en un universo desgarradoramente real. Descubre más de Número Equivocado.

Tiempo de lectura: 5 minutos

Escrito por Cuarto Literario el 09/05/2022

Una de las novedades de mayo del sello Emecé de Editorial Planeta es Número Equivocado. Es un libro de relatos escrito por Kati Lincopil, licenciada en Teoría e Historia del Arte por la Universidad de Chile. Quizás su apellido te suene mapuche, lo es, pero nunca estuvo demasiado ligada a esa cultura. Es lo que cuenta en el primer relato, narración en la cual se pierden los límites entre la realidad y la ficción.

Esto logra Ojitos rasgados, cuento que da inicio al libro, una frontera difusa. Relata la relación de la protagonista con su apellido mapuche, cómo quiso aprovechar su ascendencia y la desilusión de las personas cuando saben que no había nacido en el sur ni hacía machitunes, por así decirlo. La autora usa su propio apellido, por lo que se desdibujan los límites, es difícil saber si es realidad, ficción, autoficción o quién sabe qué otra cosa (lo busqué, pero no encontré información). Muchas veces es fácil confundir al autor con el narrador, pero sobre todo acá (no es a modo de crítica, solo una realidad).

Los relatos de Número Equivocado

Los primeros cinco relatos (Ojitos rasgados, Ratones en la cama, Fantasmas, Wanna be Prais y Los billetes), podrían ser uno solo. Al leerlo no hay un cambio notorio, por lo que se puede sentir que hay inconsistencias, hasta recordar que son relatos distintos. Pero no lo parecen. Podrían ser el mismo cuento, casi iba para novela.

El modo de narrar y las «historias mínimas» recuerdan a Paola Molina, guardando las diferencias (hartas diferencias). Pero es como meterse en la intimidad de una familia: una abuela, una madre, dos hijas, padre ausente o poco presente, y algunos tíos por aquí y por allá. Todo en un contexto de precariedad y carencia. Nos cuenta anécdotas, momentos, son una foto de un tiempo. Los distintos cuentos solo parecen ser distintas etapas y tiempos de una misma familia.

Esto no sería un problema si se mantuviera, el tema es que el sexto cuento, Días blancos, rompe con todo lo anterior. Y aunque el tono se mantiene, se siente un cambio abrupto en los personajes que desencaja al lector. Porque los personajes que se iban manteniendo cambian, pero no del todo. Casi lo único que cambia es que ya no hay niñas, hay niño. Esto podría haberse solucionado de dos maneras: los primeros cinco cuentos se transforman en uno solo más grande o se podría haber escogido otro orden, para que los que parecen ser uno, queden separados.

Por supuesto, esto es una percepción mía. Fue lo que sentí al leerlo, como si fuera derecho por un carril y de pronto hiciera una frenada brusca al toparme con un auto que no vi a la distancia. El problema es que este hecho hace detenerse en la forma, perdiendo el fondo.

Los últimos dos relatos

En total son ocho relatos. El séptimo le da el nombre al libro: Número equivocado. Así como cuando llama alguien: «¿Aló? No, número equivocado», escribió Kati Lincopil en una foto de Instagram. A partir de este relato va entrando en otro terreno, manteniendo la precariedad familiar, pero adentrándose a zonas más oscuras. Va cimentando el camino para el último cuento: Cajas.

Un nombre simple para el relato más conmovedor y profundo del libro. Nos adentramos en el duelo de una madre y cómo vive esa falta física del hijo que ya no está. No hay spoilers, sabemos de la muerte en la primera línea. ¿Cómo se puede llenar el vacío de un hijo? No se puede. O a medias. El tránsito de esta madre del dolor que inhabilita al dolor con el que se vive, está muy bellamente narrado en estas páginas.

El último relato es el mejor logrado, los anteriores no están mal, sin embargo, el peso del último tiende a hundir al resto. Claro que también, al cerrar el libro, deja una buena sensación, aunque desgarradora.

Opinión personal

He dado mi propia opinión a lo largo de toda esta nota, es inevitable cuando quienes escribimos somos personas (¿habrá máquinas que el día de mañana analicen los libros, los reseñen y critiquen?). Pero quiero ser explícita. Al releer lo escrito, pareciera que el libro no me gustó y no es así. Es fácil de leer, porque son relatos breves y algunos separados en partes que hacen fácil la lectura (y no llega a las 100 páginas). No son historias donde haya un gran conflicto, donde el protagonista tenga que sortear grandes obstáculos y con finales épicos, pero yo no busco eso en la lectura (al menos no necesariamente) y, por lo tanto, para mí está bien.

Lo que me pasó, es lo que comenté, creo que el orden no fue el adecuado, para que no haya ese corte tan abrupto que me desencajó. El primero tenía que ser el primero y el último, el último. Pero entre los seis que están en el medio, yo cambiaría el orden.

Tampoco me encantó (salvo el último cuento, que volvería a leer con gusto). Convengamos en que es el primer libro de la autora y eso es una presión grande. Si publicara otro libro y el tema me atrajera, no dudaría en leerlo, porque creo en su prosa. ¿Lo recomiendo? Depende del lector, tendrás que decidirlo tú hojeando sus páginas y leyendo el resto de mis reseñas en el sitio para ver si pensamos parecido.

Punpunia.cl

Sobre Cuarto Literario

Soy Claudia Pino, periodista y diplomada en Teoría y Crítica de Cine por la PUC. Leo mucho, veo muchas series y películas. Actualmente también escribo en mi sitio cuartoliterario.cl (literatura y cine) y dicelaclau.cl (de moda y belleza). ¡Te invito a seguirme!

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