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Anne with an E – La ternura y belleza de existir

Enseñando una maravillosa forma de ver la vida, Anne with an E nos muestra la vida de Anne, una niña huérfana muy imaginativa y parlanchina.

Tiempo de lectura: 7 minutos

Escrito por J Martínez el 28/10/2020

Qué difícil es encontrar series que te alejen de la seriedad del mundo real. Hoy en día hay demasiadas obras que exponen, sin cesar, problemas densos o múltiples escenas con exceso de drama, poniendo a sus protagonistas en una miseria sin fin, solo permitiéndoles ser felices en contadas ocasiones. Por esto mismo, Anne with an E se siente refrescante, a pesar de estar en una plataforma que no destaca por su variedad.

La adaptación de Ana de las tejas verdes, protagonizada por Amybeth McNulty, lleva al espectador a ver las aventuras de Anne, quien es una huérfana adoptada por los hermanos Cuthbert. ¿Qué tiene de especial? Pues la sorpresa que te llevas cuando te das cuenta que cada una de las aventuras de esta niña estará marcada por su imaginativa y parlanchina forma de ser.

Una protagonista que se adueña del protagonismo

Es normal que los personajes secundarios se terminen llevando muchos más elogios que los principales. Y aunque en la serie hay muchísimos personajes destacables, siempre será Anne quien brillará más, ya sea para bien o para mal.

No es una protagonista perfecta, en lo absoluto. La mayor prueba de esto, es que el primer contacto con ella es, a lo menos, exasperante. Habla demasiado, es extremadamente positiva, usa palabras rebuscadas, y a medida que avanza la historia vemos que, por su espíritu aventurero, comete errores que terminan hiriendo a los demás.

Pero esto es lo que termina haciéndola, a opinión del escritor, una de las mejores protagonistas en una serie. Y, a pesar de que lo dicho no es nada nuevo en un personaje, hay muchas otras cosas que la complementan: ser una huérfana (pero no estar definida por esto), expresar siempre sus emociones, su capacidad de imaginar en cualquier situación, o su optimismo.

Además, la más que notable actuación de Amybeth McNulty termina cerrando este maravilloso personaje. Ojo que no es una tarea fácil de hacer. Es decir, ¿una niña odiosa y parlanchina, que por algún motivo termina cayendo extremadamente bien?

Abarcar mucho y apretar poco

Por el contexto que rodea a los personajes, la serie expone muchísimos problemas sociales. Temas como la situación de las mujeres en la antigüedad, el racismo, la homosexualidad, o la obligación de convertir al cristianismo a las tribus indígenas. Esta posibilidad de abarcar tanto es lo que atrae a mucha gente a ver la serie, ya que, lamentablemente, son temas que siguen estando presentes.

Pero, al intentar abarcar tanto, también peca de no profundizar tanto como podría. Y es una lástima, ya que una serie con una puesta en escena tan familiar y cálida es la forma perfecta de educar a los más jóvenes, sobre todo considerando que otras obras que tratan estos temas suelen ser muy oscuras, lo que probablemente no las hace adecuadas para ellos.

Hay que admitir que no siempre lo hace mal. Por ejemplo, el racismo se trata bastante bien, abriendo la comunidad y a sus personajes a aceptar a las personas de color, combatiendo, en muchas ocasiones, directamente a los racistas. Pero, hay veces en que lo hace totalmente mal, como sucede con la homosexualidad. La serie termina aislando a sus personajes, quedando relegados a un segundo, o hasta tercer plano (aún cuando estos son sumamente interesantes, fuera de su orientación sexual).

Claro, también se debe entender que, muchas veces, la forma de tratar estos temas responde a la época en la que está ambientada. Por lo que estos fallos son, a lo menos, entendibles.

Otros fallos menores que la serie tiene son la idealización de ciertos personajes; hay algunos personajes que nunca actúan mal. Esto no es tan notorio ya que la protagonista no cae dentro de este grupo, pero el problema está ahí. Por el lado contrario (aunque aún dentro de los fallos), a veces aparecen antagonistas sin mucho desarrollo; están ahí solo para hacer el mal.

Nada es tan terrible, todo se puede superar

Pero ninguno de los fallos expuestos alcanzan a siquiera perturbar la maravillosa experiencia que es ver esta serie. ¿La razón? Que los dramas jamás se extienden más de lo que deberían.

Esto es, sin dudas, lo más refrescante de Anne with an E; tiene todo el potencial para ser una obra melodramática, pero no lo es. ¿Anne actúa mal y termina hiriendo a alguien? Ten por seguro que pedirá perdón en no más de 2 capítulos. ¿Hay problemas en la comunidad al inicio de la temporada? Al final de esta, si aún hay problemas, serán otros.

Aunque, a medida que la serie avanza, se va poniendo más seria, y hay algunas sub-tramas más oscuras que terminan siendo problemas recurrentes, no alcanza a volverse densa. Nunca dejará de ser positiva, ni dejará de intentar emocionarte. Y vaya si lo logra gracias a sus maravillosos personajes.

Y es que, aunque hay muchas cosas que se pueden destacar, como la ambientación o las buenas actuaciones, los personajes terminan siendo lo más memorable. Prácticamente todos son buenas personas, que aunque cometen errores, piden perdón, saben perdonar y siempre dan lo mejor de sí.

Gracias a esto es que no cae en melodramas; cuando hay problemas, se pide perdón y se perdona. Si son más serios, se trabaja en equipo y se solucionan. Aún cuando esto es, probablemente, porque la mayoría de protagonistas son niños, los adultos no se quedan atrás. Y aunque muestran actitudes de ser esclavos de su época, suelen abrir su mente, aceptando los posibles cambios que vienen.

Conclusiones

Probablemente esta es la serie más positiva que he visto en mi vida. Más aún, fuera del mercado infantil, es probable que esta sea la obra más positiva que he visto, leído o jugado. Tener una protagonista con fallos, pero siempre dispuesta a dar lo mejor de sí, con un reparto que la apoya y actúa igual, la convierte en algo muy refrescante de ver.

Sumando su maravillosa ambientación, y el hecho de que evita dramas densos y extensos, resulta un conjunto que, si bien tiene fallos, sabe aprovechar sus virtudes. La mayor prueba de esto, es que la serie no tiene que esforzarse demasiado para emocionarte hasta las lágrimas, provocando que estos fallos, aunque sean importantes, se vuelvan pequeños, casi ignorables.

Entonces, ¿deberías ver Anne with an E? Sí. Un rotundo . Es más, vela con tus amigos y familia, recomienda esta serie a todo el mundo. Quizás todos podamos aprender un poquito de Anne y tratemos, aunque sea en parte, de imaginar un mundo mejor, más positivo y abierto de mente.


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