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The Little Prince: un viaje de sensaciones

El entrañable clásico de la literatura escrito por Antoine de Saint-Exupéry, El principito, llega al cine animado de la mano de Mark Osborne.

Tiempo de lectura: 8 minutos

Escrito por Zahorí Balmaceda el 05/05/2021

Poco y nada hay en este mundo que no pueda ser explicado con la filosofía de El Principito, en especial si se trata de relaciones humanas.

En 1943, un periodo sumido en los enfrentamientos bélicos que marcaron el siglo pasado, el mundo se vio profundamente enternecido con la publicación de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry.

La historia, dirigida principalmente a un público infantil, logró traspasar las barreras del tiempo y la edad, conmoviendo a niños y adultos por igual y transformándose en una de las obras literarias más importantes de todos los tiempos.

Su popularidad ha llegado al teatro y el cine, siendo la película de 2015 una de sus más recientes adaptaciones. La cinta fue dirigida por Mark Osborne, quien estuvo a la cabeza de proyectos como Kung Fu Panda y la primera película Bob Esponja.

Primera aparición de El Principito en el desierto.

Sinopsis

Una niña que vive en un mundo cuadrado —literalmente— y cuyo futuro ha sido minuciosamente planificado por su madre, descubre el poder de la imaginación gracias a su curioso vecino, un aviador anciano que le cuenta una historia que se aleja de toda lógica mientras intenta reparar su avioneta.

Con el pasar del verano y gracias a él, la niña vive de cerca la inocencia y diversión de la que se ha perdido toda su vida con la amistad como núcleo principal.

Todo se viene abajo cuando la realidad adulta se impone nuevamente ante ella y la ilusión creada en vacaciones se destruye al descubrir una triste verdad.

Antes de que el tiempo se acabe, La Niña deberá armarse de valor para pilotear una avioneta e ir en busca del misterioso niño del desierto: el Principito.

La Niña y El Aviador hablan en el jardín.

Lo esencial no está en el nombre

Algo que comparten todos los personajes en la versión literaria de El Principito es la ausencia de un nombre propio. “El Principito”, “El Aviador”, “El Zorro”, “La Rosa”, “La Serpiente”, etc. El equipo creativo de la película tomó la decisión de mantener esta “tradición”. Es por eso que los nuevos personajes —“La Niña” y “La Madre”, por no mencionar otros menos importantes—, siguen careciendo de una denominación verbal.

Esto puede parecer solo un detalle, sin embargo, es un potente guiño para los seguidores de la historia original.

El Aviador termina al Zorro de Felpa.

Las mejores historias están en papel

El stop motion es uno de los métodos de animación más fascinantes del rubro y El Principito supo ocuparla como una eficiente forma de narrar.

La mayor parte de la película está animada en 3D, pero a la hora de profundizar en el relato escrito de El Principito —contado casi fielmente de inicio a fin—, todo se convierte en papel y madera, una alegoría interesante considerando el origen de la historia, incluso dentro de la misma película.

El Zorro le explica al Principito la originalidad de su Rosa.

¡Catástrofe! El plan de vida

¿Qué tan interesante es la vida si existe un plan previo que se cumple a cabalidad?

Si en la literatura el antagonista del Principito era el destino, en la película este papel es ocupado por el temible plan de vida.

Pretendiendo evitar cualquier caída en la vida de su hija, La Madre implementa un minucioso plan que considera cada segundo, hora, día, mes y año en la vida de La Niña, convirtiendo su mundo en un proceso mecánico que carece de alma.

Puede sonar como una exageración planteada por necesidad narrativa, pero ciertamente considera un grupo importante de personas alrededor del mundo que están atadas a la obediencia de la cotidianidad.

En este sentido, El Principito —en cualquiera de sus adaptaciones e incluso en su formato original—, intentan romper con los esquemas que aprisionan a las personas en vidas infelices que creen que deben cumplirse solo por el hecho de existir.

El Plan de Vida.

Dos historias, mismo objetivo

La película posee dos líneas narrativas. La primera cuenta la historia que le da forma y vida al film y la segunda es la que se encarga que sentar las bases que sustentan su narrativa —el relato original—.

Pero donde la segunda termina, la primera continúa y se encarga de complementar. Lo que Antoine de Saint-Exupéry contó —ilustrado en stop motion—, solo comprende la mitad de la película e incluso menos si se considera que esta se entrelaza con la historia principal.

La Niña y El Principito encuentran a La Rosa.

Si bien El Principito termina en el libro con la muerte de su personaje principal, el film entrega un final más optimista que explica en vano el significado que varias décadas le han dado al relato original, aunque esto podría tener una explicación en el público objetivo de la película: principalmente niños.

Sea como sea, la esencia en ambas líneas es la misma: proteger la inocencia y mantenerla incluso con la llegada de la madurez que, bajo ningún motivo, debería llegar antes de tiempo.

El poder de una voz

Otro detalle importante a destacar son los rostros detrás de la mayoría de los personajes —por no decir todos ellos—.

En inglés —lengua original de la película—, las voces de los personajes principales son interpretadas por Mackenzie Foy (La Niña), Rachel McAdams (La Madre), Jeff Bridges (El aviador), Marion Cotillard (La Rosa), James Franco (El Zorro), Benicio del Toro (La Serpiente), Paul Giamatti (El Profesor de la Academia), Paul Rudd (El Señor Príncipe) y, aunque no finalmente, Riley Osborne —hijo del director de la película— como El Principito.

También se puede destacar al afamado actor Vincent Cassel, quien le da voz a El Zorro en el doblaje aplicado en Francia.

Reunión de los actores de voz de «The Little Prince» alrededor del mundo en Cannes.

Apreciación personal

El Principito es uno de mis libros favoritos. Incluso conociendo la historia al derecho y al revés, no deja de fascinarme cada vez que vuelve a mí.

Al igual que muchas personas alrededor del mundo, esta obra ha marcado un precedente en mi vida y cambiado la forma en que veo el mundo. De hecho, es fácil culpar a esta historia por formar una importante parte del bien que existe en el mundo actualmente; después de todo, un libro tiene el poder de cambiarlo todo. De esta forma, ¿por qué no habría de hacerlo también una película perfectamente realizada?

El Principito se despide de El Zorro.

Tal como se propone aquí, es probable que todos debamos preguntarnos alguna vez: “¿Qué es esencial para mí?”. Dentro de la película se le da importancia a esto como respuesta para todo y, aunque en algún momento el significado se desvía hacia lo que es indispensable o lo que no, lo cierto es que la esencia más pura de esta historia yace en lo esencial de los significados y es algo que El Principito, en cualquiera de sus adaptaciones e interpretaciones, puede explicar con la simpleza y claridad que ninguna otra obra ha logrado expresar en pocas páginas, ilustraciones o, en este caso, minutos.

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