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Oskar Schindler: El empresario Nazi redimido por el pueblo judío

El enfoque dado por Steven Spielberg a Oskar Schindler demuestra que sí se puede encontrar humanidad en cualquier persona, sea quien sea.

Tiempo de lectura: 13 minutos

Escrito por Chico Guitarra el 01/07/2021
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La Lista de Schindler (1993) no es indiferente para nadie dentro del mundo del cine. Esta pieza cinematográfica dirigida por Steven Spielberg es excelente, tanto desde la manera de ser filmada, su banda sonora, temas que toca en su narrativa y actuaciones magistrales. Por todo esto, es considerada casi como una obra maestra.

Pero lo más destacable dentro de todos los aspectos mencionados (además de ser una de las representaciones más fieles del Holocausto vistas en pantalla) es la evolución que tiene el protagonista Oskar Schindler en el transcurso de su historia.

Y es justamente ese aspecto el que analizaremos en esta nota. Oskar Schindler (interpretado por Liam Neeson) inicia su participación en esta historia siendo un empresario miembro del Partido Nazi, y termina siendo aquel que salvó la vida de más de 1100 judíos polacos durante la Segunda Guerra Mundial.

Oskar Schindler

Se nos presenta a Oskar como un hombre de negocios muy educado y con muchísimo encanto, fino, aunque excéntrico, de buen gusto por la comida y de una gran facilidad para relacionarse con personas importantes.

También es alguien sumamente estricto, frío y calculador. Saca ventaja de la situación cada vez que puede con su astucia y capacidad negociadora. Y, como miembro del partido Nazi, saca ventaja del contexto de la guerra y del trato del ejército alemán hacia el pueblo judío.

Es por esto por lo que decide iniciar un negocio: una fábrica de ollas y cazuelas. Ahí es cuando el se aprovecha de la mano de obra barata judía para hacer crecer su negocio rápidamente, aumentar su riqueza a costa de ello y así satisfacer su ambición.

La matanza en el gueto de Cracovia

Oskar Schindler mantuvo con éxito su empresa hasta que, en el día 13 de marzo de 1943, ocurrió la evacuación del gueto de Cracovia, en donde el ejército alemán desalojó a todos los judíos que vivían ahí para enviarlos a un campo de concentración (matando a muchos en el proceso).

Nuestro protagonista contemplaría desde lejos todo este proceso, quedando impactado ante la brutalidad de las formas alemanas. Este es el primer evento relevante en su evolución, ya que fue una apertura de visión a lo que realmente significaba la guerra y cómo afectaba al lado más débil.

Pese a esto, Oskar mantiene su postura de “hombre de negocios”, argumentando que lo único realmente importante para él era la producción de su fábrica, la que ahora carecía de trabajadores que realizaran las labores industriales.

Amon Goeth

Amon Goeth (interpretado por Ralph Fiennes) es un personaje que tiene el cargo de dirigir el campo de concentración al que son enviados los judíos de Cracovia, y que desde lejos podría considerarse como la mayor representación de toda la maldad y crueldad que puede tener un ser humano con poder.

Mata prisioneros por placer, casi como si fuese un deporte, un deporte en el que él siempre es el vencedor, y en donde cambia las reglas a su antojo. Esto se ve reflejado cuando dispara a judíos desde su balcón apenas despierta por las mañanas.

La relación que tiene con Oskar Schindler es más bien como la de “socios”, ya que él le entrega trabajadores a Oskar cada semana a cambio de un pago (que no siempre es dinero). A medida que la historia avanza, Oskar va notando que Amon tiene rasgos psicopáticos, y que hace lo que hace no porque debe hacerlo, sino que más bien lo hace por capricho.

Aquí nuestro protagonista empieza a desarrollar cierta empatía por todos aquellos a los que les toca someterse ante sus órdenes, ya que, a fin de cuentas, es muy parecido a lo que ocurre en todas partes durante la guerra, de la cual él siempre quiso beneficiarse.

Itzhak Stern

Itzhak Stern (interpretado por Ben Kingsley) es un contador judío que es buscado por Oskar al inicio de su empresa. Es sumamente astuto, ya que cuando su jefe le pide que consiga “trabajadores esenciales”, Itzhak acaba trayendo a aquellos que tienen más posibilidades de no conseguir trabajo dentro del gueto.

Cuando la evacuación del gueto se lleva a cabo, Itzhak Stern es llevado al campo de concentración de Plaszow, administrado por Amon Goeth. Es ahí que nuestro protagonista, al no poder sacarlo de ahí, le pide nuevamente que seleccione a aquellos judíos que podrían servirle en la fábrica.

Este personaje es la conexión que tiene Oskar Schindler con el pueblo judío. En un inicio, el alemán simplemente lo necesita para su empresa, pero a medida que la historia avanza se va convirtiendo en un buen amigo para él.

Por medio de Stern es que nuestro protagonista se va enterando de lo que se rumorea dentro del campo de concentración. “Oskar Schindler nos salva la vida” o, “nadie muere en su fábrica, es un lugar seguro” es lo que muchos suelen comentar.

Esto hace evolucionar aún más la empatía del personaje hacia los judíos, ya que dentro del campo casi todos los prisioneros mueren por azar, y dentro de la fábrica que él administra no solo consiguen ser un aporte para su empresa, también consiguen salvar sus vidas.

La niña del abrigo rojo

La niña del abrigo rojo es el único personaje que tiene una prenda que se ve a color en toda la película, y aparece por primera vez en la evacuación del gueto.

La niña del abrigo rojo

Ella representa la inocencia en medio del caos que se vive durante dicha evacuación, y Oskar pudo concentrar su mirada en ella: una niña tan pequeña que no entendía nada de lo que sucedía, caminando desorientada y sin lugar a donde ir.

Luego, en abril de 1944, se realiza una exhumación e incineración de más de 10000 judíos asesinados en Plaszow y en el gueto de Cracovia. Este evento que llama la atención de Oskar, ya que sobre su auto había ceniza acumulada.

Esta escena es sumamente dura y desgarradora de ver, ya que todo en ella es sumamente explícito. Nuestro protagonista acude al lugar para obtener una respuesta de Amon sobre lo que sucede. Este último, con gran frialdad, dice que solamente le asignan más y más trabajo tedioso por hacer.

Es entonces que, de entre la cantidad innumerable de cuerpos en descomposición transportados en carretas de un lado a otro, se consigue vislumbrar un pequeño abrigo de color, gastado y cubierto de tierra: era la niña del abrigo rojo, o al menos lo que quedaba de ella.

Oskar Schindler, quien ya había tenido una leve pero notoria evolución en cuanto a su sensibilidad y humanidad hacia las víctimas del Holocausto, no pudo hacer más que quedar con la boca abierta. Este evento lo marcó en lo más profundo de su ser.

La creación de “La Lista”

Con la inminente desaparición del campo de concentración de Plaszow, todos los prisioneros serán derivados al peor lugar al que podrían ir a parar en ese entonces: Auschwitz. Todos, incluido Itzhak Stern, saben que es muy probable que nadie sobreviva en ese lugar.

Es aquí cuando Oskar Schindler, quien en un inicio solo pretendía hacerse rico a expensas de la esclavitud, decide cambiar el destino de cuantos judíos pudiera usando todos los recursos a su disposición.

Usando la fortuna que fue amasando con su fábrica, crea una segunda empresa (fabricación de munición) solo como “fachada” para lo que haría después. Junto a su fiel contador Itzhak Stern, crea una lista sumamente detallada de sus “futuros trabajadores”.

Oskar y Stern realizan «La Lista»

Uno por uno, con nombre y apellido, sumó y sumó judíos a su lista hasta llegar a un número cercano a los 1200 “trabajadores esenciales”. Dicha lista fue presentada por Oskar a Amon para negociar por sus vidas y, como era de esperarse, este último no pudo negarse ante tan jugosa oferta.

Ya con los trabajadores judíos a su disposición, pondría limites a las fuerzas militares alemanas asignadas para supervisar la producción. Nuestro protagonista garantizó la seguridad de todos y cada uno de sus trabajadores, además de permitirles realizar rituales del judaísmo, como el Sabbat.

Debido a que los trabajadores no estaban capacitados para fabricar munición de guerra, constantemente eran acosados por fiscalizaciones alemanas. Oskar pagó un sinnúmero de sobornos a dichos organismos con tal de evitar la desaparición de la fábrica, ya que eso significaría enviar a todos a Auschwitz.

“Aquel que salva una vida…”

“La Segunda Guerra Mundial finalmente ha llegado a su fin” diría Oskar Schindler como un anuncio importante a todos en su fábrica. Luego de dedicar unas palabras, ofrecería a los soldados alemanes la posibilidad de matar a todos los judíos presentes como criminales, o huir con sus familias como hombres.

Oskar Schindler realizando su último discurso

Sin decir una sola palabra y a la vista de todos, los soldados se retiraron. Este hecho, sumado a que dedicaría después tres minutos de silencio por las víctimas del Holocausto, reafirma que nuestro protagonista ya no se ve representado en absoluto por los colores de la esvástica Nazi.

También, Oskar es consciente de que debe huir, ya que, si bien salvó incontables vidas, sigue siendo militante del Partido Nazi, además de haber obtenido una gran cantidad de beneficios económicos a expensas de la esclavitud. Así es como nuestro protagonista admite públicamente los errores que cometió, responsabilizándose por ello.

Un par de días después, Oskar Schindler se encuentra listo para huir. Pero, antes de eso, Itzhak Stern le da un obsequio de parte de todo el pueblo judío: un anillo hecho de oro con inscripciones hebreas en él.

Oskar no entiende qué significa esto, a lo que Stern responde que viene del Talmud, y dice que «aquel que salva una vida salva al mundo entero». Este evento empuja a nuestro protagonista a una catarsis y a expresar entre lágrimas que no fue suficiente, que pudo hacer más por ellos.

Lleno de remordimiento, Oskar Schindler se marcha redimido de la fábrica, contemplando los rostros de todos aquellos que vivirán gracias a él.

Conclusión

Pese a que Steven Spielberg se basó casi en su totalidad en la historia real del empresario Oskar Schindler, la evolución de personaje que tiene el protagonista de este filme es muy buena (como la película en su totalidad), enseñando que hasta un partidario de ideologías como el nazismo puede tener su propia redención.

Lentamente fue presenciando eventos y conociendo personas que le harían cambiar su perspectiva ambiciosa y enfocada puramente en sí mismo, para luego tener una donde es capaz de llegar hasta la bancarrota por salvar la vida de otros, convirtiéndolo en uno de los personajes mejor desarrollados en películas basadas en historias reales.

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