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Junjo romántica: el manga rey de las relaciones nocivas

El yaoi está desprestigiado, pero ¿cómo ha influido Junjo Romántica a que tenga tan mala popularidad? ¿son las relaciones tóxicas el problema?

Tiempo de lectura: 4 minutos

Escrito por Ally el 31/01/2020
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Mucha gente llama al género yaoi, el de la perdición. Y existen varias razones sobre por qué el género ha quedado totalmente desprestigiado. Sus tramas repetitivas sobre el tira y afloja de relaciones homosexuales entre hombres, que terminan en una escena de sexo violento, son solo la superficie de todo. El género nació de las fans mujeres actualmente llamadas fujoshi de mangas shōnen, quienes creaban mangas llamados dōjinshi con sus personajes favoritos en este tipo de tramas, dándose a todo ritmo (o teniendo coito alocado, si prefieren).

Uff, imaginen por qué fue que se viralizó tanto (spoiler: el morbo); pero aquí vamos a exponer un manga que lo ejemplifica.

El manga Junjō Romántica, creado por Shungiku Nakamura, una mangaka millonaria gracias al éxito de ventas de sus historias yaoi, quedando éste como uno de los más exitosos y conocidos del género desde hace 17 años, teniendo también adaptaciones al anime (para ser claros, es uno de culto). En Latinoamérica, este se lee en internet muy fácilmente, así que muchos han podido acceder a él incluso siendo menores de edad.

La historia trata de cómo Usagi (25) se enamora del hermano menor de su mejor amigo, Misaki (18), el protagonista, y todo se centra en cómo comienzan una relación extraña entre ambos, debido a que Misaki no quiere aceptar lo que siente por Usagi, ni menos aceptar su homosexualidad.

Ya, una trama interesante, pero resulta que en el primer capítulo Usagi se le lanza a Misaki y lo fuerza a tener relaciones sexuales con él para demostrarle que ambos se atraen física y emocionalmente, condicionando así la lectura de todo el manga. Y no contento con las constantes violaciones (ya que Misaki siempre dicen que no), Usagi le controla las llamadas, a sus amigos, para dónde va y con quién, llegando incluso a seguirlo, tratándolo como si fuese un objeto de su posesión, cosa que dice literalmente durante toda la historia.

Todo esto no sería nada si el manga tratara la relación como algo poco saludable para ambos, pero no. La obra APLAUDE a Usagi, excusándolo con la frase “hago todo esto porque te amo”, quedando perdonado por el protagonista más manipulable de la historia. Esto es algo difícil de observar al inicio si uno no entiende a la profundidad lo que es una relación tóxica, pero sale a la luz tarde o temprano.

Eso sí, lo que se cuestiona aquí no es el trabajo de arte, ni las escenas de sexo, ni menos que exista una relación homosexual, sino que se hable de las relaciones nocivas como algo completamente sano y normal, y que se justifica con el “amor profundo”. Y es un gran problema ya que el género tiene una reputación horrible, y ha sido gracias a mangas/anime como estos.

El yaoi ha ido tomando ritmos distintos desde los 80’s, y eso ha llevado a la formación de otros géneros que nacieron desde él (es decir, que parecían ser yaoi, pero terminaron por definirse de otra manera). Así nació el shōnen-ai —historias donde una relación homosexual no son la trama principal y/o no hay morbo como el del yaoi, y se muestra como lo que es: un relación amorosa normal—, algo que, para una cultura tan conservadora como la japonesa, ha sido una revolución que ha ayudado mucho a hablar sobre estos temas abiertamente.

Mangas como No. 6, Doukyuusei, Hidamari ga Kikoeru, y animes como Yuri On Ice, quedan opacados por la reputación de un género al cual ni siquiera pertenecen, pero se les encasilla allí debido a que tienen en su trama una relación homosexual.

Claro, tampoco seremos moralistas y diremos que “estos mangas los leen nuestros niños y no podemos permitirlo”, NO, ese nunca ha sido el tema, pero sí se cuestiona el hecho de que existen obras que aprueben estas relaciones, las cuales generan un conflicto de contenido preocupante, incluso, para el imaginario sobre qué es tener una relación a cualquier edad, aun más por la cantidad de lectores que este manga tiene.

Junjō Romántica es uno de muchos que tienen este problema (como, por ejemplo, Koisuru Bōkun), pero varios de ellos, con el tiempo, ha querido arreglar la situación, incluido este manga. Actualmente sigue en emisión e intenta hacer una relación sana entre los personajes, pero quienes lo leemos desde hace años jamás olvidaremos con qué empezó: una violación, y hay que llamarla por su nombre, y no romantizarla ni normalizarla bajo ninguna circunstancia.

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Sobre Ally

No creo que mi biografía, alguna vez, diga algo interesante.

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